SociologÃa JurÃdica.pdf

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Unidad I: Introducción. El problema del conocimiento sociológico
parte, la burocracia restaba libertad creativa y podía convertirse en una jaula para los hombres del
futuro.
El poder y su legitimidad
Tiene Weber un concepto amplio de poder, en lo que se diferencia de Marx. No hay solamente un
poder económico, el de la propiedad, sino distintas esferas de poder.
Weber hace estas preguntas: quién controla los medios de violencia, quién disfruta del monopolio
de los recursos económicos, quién controla los medios de legitimidad del poder político y quién
controla las fuerzas simbólicas; respondiendo a estas preguntas se conocerá quién ejerce el poder
militar, económico, político y simbólico.
El poder es “la probabilidad de imponer la propia voluntad”. Una manifestación concreta del
poder es la dominación: “la probabilidad de encontrar obediencia a un mandato”. El poder puede
ejercerse de formas distintas, pero necesita una legitimidad o fundamento. La legitimidad es la
cualidad del poder que le hace ser reconocido y obedecido por los súbditos.
Weber distingue tres clases de dominación, que se diferencian por razón del ámbito de actuación
de la persona que ejerce el poder, de la relación o vínculo de ésta con los administrados y de la
estabilidad de dicha dominación.
a) Dominación carismática, cuya legitimidad está basada en la confianza o en los valores de
santidad, heroísmo o ejemplaridad de quien la ejerce y en los modelos de
comportamiento propugnados por él.
b) Dominación tradicional, cuya legitimidad está apoyada en la creencia en las tradiciones y
costumbres y en quienes ejercen el poder en virtud de las mismas.
c) Dominación legal, cuya legitimidad reside en el valor otorgado a las reglas generales
establecidas por la sociedad, y representada por quienes ejercen el poder en virtud de los
procedimientos contenidos en dichas reglas.
Weber concibe la legitimidad como un concepto en curso hacia la racionalidad. Por eso llama a la
tercera de las formas de legitimidad señaladas “legitimidad legal racional” o legitimidad
sustentada en la racionalidad de las normas. Por otra parte, en las dominaciones legal y tradicional
las relaciones de los gobernados con el jefe se basan en normas previas, ya sean transmitidas
oralmente o expresas, determinadas o indeterminadas; en cambio, en la dominación carismática
este vínculo es la simple relación de confianza.
También es mayor la estabilidad de los regímenes de dominación legal o tradicional que los de
dominación carismática.
Es posible trazar a grandes rasgos una cronología o sucesión histórica de estos tipos de
dominación, que va de la carismática a la tradicional, y de esta a la legal, dentro de un marco
político general. Los actuales Estados surgieron de unos regímenes políticos en los que el jefe
poseía el carisma del enviado o interprete de la divinidad (lo mismo los profetas del judaísmo que
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Ramón Soriano
