01 las enseñanzas de don juan carlos castaneda.pdf

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-¿Qué es el maíz pinto, don Juan?
-Un grano de maíz que tiene una raya de color rojo en la mitad.
-¿Es un solo grano?
-No. Un brujo tiene cuarenta y ocho.
-¿Qué hacen esos granos de maíz, don, Juan?
-Cada uno puede matar a un hombre entrando en su cuerpo.
-¿Y cómo entra en el cuerpo?
-Es un objeto de poder y su poder consiste, entre otras cosas, en entrar en el cuerpo.
-¿Y qué hace cuando entra?
-Se hunde; se acomoda en el pecho o en los intestinos. El hombre se enferma y, a menos que
el brujo que lo atienda sea más fuerte que el que le hizo la brujería, muere tres meses después
del momento en que el grano de maíz le entró en el cuerpo.
-¿Hay alguna manera de curarlo?
-El único modo es sacándole el maicito, pero muy pocos brujos se atreven a hacerlo. Puede
que un brujo logre chuparlo, pero si no es lo bastante fuerte para rechazarlo, el maíz se le mete
en el propio cuerpo y lo mata en lugar del otro.
-Pero ¿cómo logra un grano de maíz entrar en el cuer po de alguien?
-Para explicar eso debo hablarte de la brujería del maíz pinto, que es una de las brujer ías más
poderosas que conozco. La brujería se hace con dos maicitos. A uno se lo esconde en el botón
fresco de una flor amarilla. Luego, a la flor se la deja en algún lugar donde pueda quedar en
contacto con la víctima: en el camino por donde él pase a diario, o en cualquier parte donde
acostumbre llegar. Apenas la víctima pisa la flor, o la toca de cualquier manera, la brujería está
hecha. El maicito pinto se hunde en su cuerpo.
-¿Qué pasa con el grano de maíz después de que el hombre lo toca?
-Todo su poder entra en el hombre, y el grano queda libre. Se convierte en un maíz cualquiera.
Puede dejarse en el sitio de la brujería, o puede barrerse; no importa. Es mejor barrerlo y
echarlo al matorral para que algún pájaro se lo coma.
-¿Puede comérselo un pá jaro antes de que el hombre lo toque?
-No. Ningún pájaro es tan estúpido, te lo aseguro. Los pájaros no se le acercan.
Don Juan describió entonces un procedimiento muy complejo por medio del cual pueden
obtenerse tales maíces de poder,
-Debes tener en cuenta que el maíz pinto es un simple instrumento, no un aliado -dijo-.
Cuando hayas hecho esa distinción no tendrás problema. Pero si consideras que esas
herramientas son supremas, serás un tonto.
-¿Son los objetos de poder tan poderosos como un aliado? -pregunté.
Don Juan rió desdeñoso antes de contestar. Parecía estar esforzándose por tenerme paciencia.
-El maíz pinto, los cristales y las plumas son simples juguetes en comparación con un aliado
-dijo-. Un hombre necesita objetos de poder sólo cuando no tiene un aliado. Buscarlos es perder
el tiempo, sobre todo para ti. Tú deberías tratar de ganarte un aliado; cuando lo logres
comprenderás lo que te estoy diciendo ahora. Los objetos de poder son como juego de niños.
-No me entienda mal, don Juan -protesté-. Por supuesto que quiero tener un aliado, pero
también quiero saber todo lo que pueda acerca de los objetos de poder. Usted mismo ha dicho
que saber es poder,
-¡No! -dijo categórico-. El poder depende de la clase de saber que se tenga. ¿De qué sirve
saber cosas que no valen la pena?
En el sistema de creencias de don Juan, la adquisición de un aliado significaba exclusivamente
la explotación de los estados de realidad no ordinaria que produjo en mí usando plantas
alucinógenas. Creía que enfocando dichos estados y omitiendo otros aspectos del saber que él
impartía, yo llegaría a una visión coherente de los fenómenos experimentados.
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