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Capítulo 3 (TOK) (03 de Febrero de 2135)
Por fin habían capturado una rebelde. O al menos Tok estaba seguro de que lo era, y
pensaba sacarle la información a cualquier precio. Sabían que el novio de la chica, Harry, era
miembro activo de la resistencia, así que Tok pensaba sacarle toda la información a la chica
mediante tortura y luego utilizarla para que Harry les hiciera de espía. Recorrió los pasillos de
la unidad 23 mientras pensaba en qué torturas le haría. Esa era la ventaja de Tok, que era
agente de una unidad que oficialmente no existía, la 23, y tenían permitido torturar, violar y
eliminar a cualquier sujeto sin dar demasiadas explicaciones. La sede de la unidad estaba bajo
tierra y la entrada estaba oculta y disimulada para que nadie supiese de su existencia. Ellos
eran los encargados de los “asuntos sucios” del GUT, de mantener la paz para ellos, de
eliminar a los rebeldes y demás basura y recabar información utilizando cualquier medio, legal
o ilegal. Así era como Tok, uno de los agentes más jóvenes (sólo tenía 23 años) había logrado
lo que ninguno de sus compañeros habían podido, capturar a un miembro de los rebeldes. Los
rebeldes eran los enemigos más difíciles con los que la unidad 23 se había enfrentado.
Cifraban con nuevos lenguajes sus comunicaciones, utilizaban muchos intermediarios que no
eran rebeldes para enviarse mensajes, hacían vida pública normal (lo cual dificultaba mucho el
localizarlos e identificarlos) y muchas medidas más que tomaban para no ser detectados, pero
a Tok se le ocurrió una idea que a nadie se le había ocurrido. Pusieron miles de sensores
nanométricos en tazas para el café, y los programaron para que al detectar determinadas
palabras se activaran, grabaran todo y lo enviaran a la unidad 23, y para asegurarse que se
distribuían las tazas por las zonas donde suponían que se reunían los rebeldes capturaron y
violaron a la hija de un famoso distribuidor, y le mandaron el video. Desde entonces él hacía lo
que les pedía, distribuía las tazas pinchadas (aunque lógicamente él no sabía que estaban
pinchadas) y ellos le dijeron que o les hacía caso o volverían a llevarse a su hija. Su hija que
cuando la entregaron la había violado media organización y probablemente estuviera
embarazada. Ya le habían avisado que si estaba embarazada ya podía ir pensando alguna
historia (en el gobierno del GUT no se podía abortar bajo ninguna circunstancia, iba en contra
de los valores del gobierno). Y así fue como capturaron una conversación comprometida del
novio de la chica, Harry, con otro rebelde. Una vez pinchados fue muy fácil seguirlos,
averiguarlo todo sobre ellos y trazar un plan de acción. En el caso del otro rebelde, que era una
persona solitaria que no tenía a nadie, sus compañeros no habían sabido cómo actuar, pero
Tok se había percatado de que en su casa tenía un gato al que trataba con mucho cariño. Sus
compañeros se rieron cuando el les conto su plan, pero cuando cogió el gato, un video
grabador, y grabo mientras golpeaba salvajemente al gato (siempre con cuidado de no
matarlo), lo sujetaba, le cortaba una garra, luego otra... y después cogió y fue a ver al dueño, le
enseñó el video y le dijo que ya podía colaborar si no quería recibir videos y trozos de gatos
dos veces por semana. Y lo hizo, porque les había dicho lo poco que él sabía, que había una
reunión próximamente y que en ella estarían todos los cabecillas rebeldes.
Pero Harry era diferente. Era un miembro de mucho más nivel dentro de los rebeldes, y su
información podría ser vital pero el análisis psicológico indicaba que no se inclinaría ante nada
ni nadie, que no cedería, que moriría. También indicaba que la tortura a la novia no sería
eficaz, que sólo afianzaría su odio contra el GUT pero que no conseguirían hacer que cantara,
pero Tok no lo creía.
Llegó a la puerta de la habitación del cariño, que era como ellos llamaban a las salas de
tortura y violaciones. Eran unas salas muy completas, porque había varias cámaras de video
(para poder mandar luego un montaje con las mejores escenas de la tortura a la familia o
pareja de las víctimas y que así colaboraran), tenían una silla en el centro en la que el sujeto
estaba atado. Pero la silla era convertible en cama, para poder torturarlo cómodamente. Había
instrumental de tortura en las paredes, tal como bates, bisturís y un sin fin de artilugios más.
También había una estantería con varios productos inyectables que producían dolor,
anestesiaban e incluso tenían un producto que hacía que las mujeres sintieran un irrefrenable
deseo sexual. Era un producto muy tóxico (no podía utilizarse con la misma persona más de 1
vez cada 5 días si no querías matarla) pero era muy eficaz a veces enseñarle a alguien un
video de su mujer gritándole y rogándole al torturador que se la follara. Con las personas de
mente débil solía suponer el toque definitivo para que sucumbieran. Pensando aun en qué
“juguetes” iba a utilizar entró a la habitación donde estaba la muchacha. Además tenía interés
en conocer a la muchacha que tenía un novio que era el principal cabecilla rebelde y un
padre... su padre. Le había costado mucho acceder a la información del padre de ella, porque
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