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era confidencial pero le había sorprendido quién era su padre. Su padre era una de las pocas
personas que Tok respetaba, pensaba mientras entraba en la habitación.
La muchacha estaba atada de pies y manos y tenía la cara tapada con un saco. Debajo del
saco sobresalía un largo pelo rubio. Cuando entró y cerró la puerta tras de él ella levantó la
cabeza. Tok se quedó quieto sin hacer ruido para inquietarla y para que hiciera las típicas
preguntas inútiles.
-¿Quien eres? ¿Porque me haces esto? (Ella bajó la cabeza un momento volvió a levantarla.
Tok hubiera jurado que debajo del saco estaba sonriendo) Tío, me gusta el sado y jugar, pero
esto ya es colarse un poco, ¿No crees?
A Tok le sorprendió su aplomo. Atada de pies y manos, sin saber dónde estaba ni porqué
estaba allí, con la cabeza tapada y bromeaba. Menuda mujer. Seguro que le iba a dar
problemas (y no se imaginaba cuanta razón llevaba)
-Mi nombre es sigue -Dijo mientras paseaba alrededor de ella- Verás María, tu y yo vamos a
hablar y tu me vas a contar todo lo que yo quiera saber - Miró la mesa, cogió unos alicates de
punta fina y se volvió hacia la chica-porque si no lo haces-le pellizco un dedo de la mano con la
punta de los dedos, con lo que ella empezó a preguntar que qué hacía y a moverse y
zarandearse- te castigaré.
Y mientras decía castigaré le pegó un fuerte pellizco. María chilló con toda sus fuerzas,
mientras Tok mantenía el pellizco cogido. Ella se intentaba mover, quitárselo, pero estaba muy
bien atada y no tenía movimiento para liberarse. Tok contó hasta quince y entonces lo soltó. En
el dedo tenía un fuerte hematoma. Ella sollozó unos instantes y empezó a hablar.
-¿Que te crees, que soy una mujer débil?¿que te voy a suplicar por mi vida? Me da igual seas
un puto Uruk, un gilipollas del gobierno o un asqueroso rebelde. Te vas a ir a la mierda porque
no pienso suplicar, no disfrutarás nada. Y ahora sigue torturándome o viólame, que solo con
escuchar la voz de maricón que tienes no se yo que será peor, si tus herramientas de tortura o
tu polla.
Tok se quedó estupefacto, pero siguió caminando lentamente alrededor de ella sin contestar,
para que ella no lo notara. Era la primera vez que tras el saludo (ese procedimiento de
empezar con un dolor muy fuerte pero sin daños a medio ni largo plazo solía servir para que
todo el mundo cantara de primeras) le soltaban una perorata de ese tipo, y encima que lo
insultaban. Maldita mujer. Lo sacaba de sus casillas, lo cual no era habitual. Tok era una
persona fría, racional y calculadora.
-¿que pasa? -siguió la mujer- ¿te ha comido la lengua el gato? ¡Maricón!
Tok se cabreó, se acercó y le dio un fuerte puñetazo, que aunque el saco de la cara debió de
parar algo tuvo que dolerle bastante. Intentó seguir razonando para ver como sonsacarle algo a
aquella mujer, había dicho algo que le había llamado la atención...
-Mi sobrina - Siguió la mujer- tiene más cojones pegando que tu. Vaya mierda de ostia me has
dado.
A Tok aquella mujer lo sacaba de sus casillas, lo cual tenía mérito porque no era fácil hacer
que Tok perdiera los estribos. Se acercó a ella y le pegó otra ostia en la barriga, que hizo que
la chica se retorciera y se callara un momento, lo que dio tiempo a Tok para pensar. Lo que le
había dicho que le había llamado la atención era que le daba igual que fuera un “asqueroso
rebelde”. O mentía muy bien o esa mujer no sabía que su novio era rebelde. Decidió seguir
probando.
-Se te ha visto en compañía de rebeldes, de gente no adecuada. Dime sus nombres y sus
planes.
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