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-Soy Tok. Tengo un regalo para tí y para, digamos, 10 amigos.
-Ostras. Pues me pillas con mi grupo del futbol muy cerca del centro. Somos todos de la misma
opinión, ¿Me los llevo a todos?
-¿Cuántos sois?
-16
-¿Son de fiar?
-Por supuesto que no. Pero por romperle el culo a un muchachito joven callaran lo que sea.
-Mateo era un prestamista que controlaba gran parte del negocio prestamista ilegal en los bajos
fondos. Era una gran fuente de información cuando había que averiguar conexiones. Pero era
gay, y en el GUT ser gay rozaba la ilegalidad, así que no podían dejar claras sus intenciones
en público.
-Bien, entrad por el metro. Ya sabes por donde es.
-De acuerdo, en diez minutos estaremos allí. ¿Será joven no?
-Puto maricón. Si, es joven, tiene 21 años.
-Exquisito.
-adiós.
Y colgó. Volvió a llamar a los vigilantes de la entrada del metro para advertirles que iba un
grupo de 16 para las habitaciones del cariño. Que tenían que entrara a la habitación 32. La
parte de habitaciones del cariño de la sección 23 tenían unas entradas de “invitados”, como
Mateo en este caso. Eran entradas muy disimuladas y que llevaban directamente a las
habitaciones del castigo, así ninguno sabía que la sección 23 estaba justo encima. Todas las
entradas tenían la misma forma de funcionar: una entrada disimulada, una puerta acorazada
con clave, un montón de guardias y un laberinto de pasillos que, al que acudía de invitado,
hacían cruzar con los ojos vendados.
El ascensor llegó a bajo, y Eloy ya estaba preguntando las preguntas estúpidas de ¿que
haces? ¿Donde me llevas?. Tok entró en la habitación 32, que estaba vacía. Puso la mesa en
vertical y ató a Eloy a ella de espaldas. Después cogió espray reparador y se lo aplicó en las
heridas de bala para que se cerraran las heridas. Eso no reparaba el daño interior ni sacaba la
bala, que seguiría doliéndole, pero evitaba que muriera desangrado.
-¿Porque me haces esto? Creía que éramos amigos, por eso te he dicho lo de que estabas
borracho. No para atacarte, sino para ayudarte-dijo Eloy con lágrimas en los ojos- Te quería
como a un hermano, Tok, pero tu no tienes alma.
Tok lo dejó allí con su llantera infantil y cerró la puerta. Fue a la sala de control de esa
habitación y solo le dijo:
-Dentro de dos horas vendré a verte.
Salió de la sala y se dirigió a la habitación donde estaba maría. Entró en la habitación de
control y miró que le habían hecho. Había sido violada 6 veces, 4 de ellas por colaboradores
viejos y gordos y repetidas veces. No había dado resultado, no se había hundido. Tampoco le
habían dado comida ni agua por orden de Eloy. La madre, torpemente capturada, estaba en la

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