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Capítulo 8 (Comandante Flin) (03 de Octubre de 2133)

El comandante Flin se despertó aún dándole vueltas a sus problemas del día anterior. No
había dormido nada, solo concentrado en qué hacer con su flota. Flin, recordó mientras se
duchaba, había sido uno de los más jóvenes y prometedores comandantes del GUT
licenciándose como comandante de flota con solo 33 años.: Creía firmemente en la paz, en un
mundo justo y en destruir a los rebeldes anarquistas que querían destruirlo todo. Y, como le
decían cada vez que un político visitaba la base en la que tenía su flota, la única manera de
hacer la paz es estar preparados para la guerra. Los rebeldes tienen naves, gente en la tierra,
armamento, infiltrados. Ellos solo buena voluntad. Y era la voluntad lo que le había llegado
allí, ya que su formación como capitán, luego como teniente y posteriormente como
comandante de flota había sido muy dura. Y sin embargo y gracias a esa durísima formación
Flin sabía arreglárselas en las circunstancias más duras, sabía dirigirse a sus hombres,
motivarlos, hacerles dar el 100 por cien. Pero lo que le venía grande era cuando tenía que
tomar decisiones que podían enviar a la tumba a miles de hombres y mujeres. El era un
pacifista en el fondo y ahora se veía en una difícil tesitura. Partía con su flota hacia el sistema
solar Gliese 667C. En este sistema solar había dos planetas habitados por el GUT y otro en el
que antes había una base, pero de un día para otro se informó de un accidente y nadie volvió a
aquel planeta, ya que decían que era peligroso. En este sistema solar tan útil (útil porque tenía
3 planetas habitables, los cuales no eran nada fáciles de encontrar) se habían producido
multitud de ataques de los rebeldes, habían destruido dos flotas enteras del GUT e incluso
habían logrado pasar en dos ocasiones el cinturón de defensas y desembarcar en las
ciudades. Todo esto hacía que estos dos planetas estuvieran al límite, ya que se perdían la
mayor parte de suministros que llegaban desde la tierra, y aunque tenían algunas granjas de
comida eran insuficientes para producir comida para todos. Las flotas que defendían el sistema
la formaban 17 naves, incluyendo una fragata pesada, y habían sido destruidas una a una por
los rebeldes hasta que solo quedaban 4 naves. Su tripulación había desaparecido, según un
comunicado oficial los habían matado los rebeldes. Y por ese motivo mandaban la flota de Flin
a aquel lejano sistema, para prestar apoyo a esas 4 naves y buscar y destruir a los rebeldes.
Flin contaba con 6 corbetas, 4 del tipo nabucodonosor y 2 del tipo VP que acababan de
recibirlas y que venían modificadas para poder volar en atmósfera. Tenía también 6 cruceros
de combate pesado, 2 portanaves de la categoría ligeros, dos fragatas pesadas y su nave, una
fragata superpesada, que en esas flotas pequeñas sustituían a los acorazados y destructores.
17 naves en total para conseguir lo que las otras flotas no habían conseguido. Y Flin pensó
que la clave para hacerlo estaba en saber cómo habían destruido las otras flotas.
Terminó de ducharse, se vistió y salió de su camarote. Flin, como comandante de flota tenía un
amplísimo camarote con muchas comodidades, así como dos plantas y sitio para la familia (en
estos largos viajes espaciales podía acompañar la familia). En este momento el camarote
estaba solo, ya que su familia había desembarcado. Había sido difícil ya que su mujer, Aidé,
quería acompañarlo pero él se negó tajantemente. Tenían un hijo de 3 años con una vida por
delante y ella esta vez tendría que cuidarlo hasta que el llegara. Ella lo miró fijamente y dolida
recogió las cosas y se fue. Lo último que le dijo antes de salir fue:
-Nunca te he hecho elegir entre tu carrera y nosotros, he respetado y entendido meses sin
vernos. Pero esta gira es la última. Cuando vuelvas lo siento, pero yo no aguanto más así, te
echo mucho de menos. Cuando vuelvas si sigues activamente en el ejército el niño y yo nos
vamos. Te quiero como nunca querré a nadie, pero soy una mujer y quiero a mi marido a mi
lado que me defienda, me quiera, me levante todas las mañanas diciéndome dormilona. Y lo
que tengo es una persona muy especial para mi que duerme con nosotros una semana cada
dos meses.
Y se fue. De eso hacía ya una semana, y no habían vuelto a hablar ni para despedirse. Cuando
volviera dentro de 5 o 6 años tendría que tomar una durísima decisión para él, ya que amaba
mucho a su familia, pero también le gustaba el ejército, la responsabilidad.

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