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-¿Para qué sirve?
-Si alguna vez ves un crimen o estás en peligro pulsas el botón que viene en ella y acudirán los
agentes a ayudarte.
-Y así también me tenéis controlado donde estoy, ¿no?
-Es solo al principio, Martín. Entiende que como nave capitolio muchas veces el GUT ha
intentado destruirnos, desde fuera con misiles y armas y desde dentro infiltrando espías. La
única manera de evitarlo es que quien lleve menos de dos años tenga que llevar esta pulsera
identificativa.
Martín no dijo nada más del tema, pero no le parecía bien. Después salieron a una calle que,
de no haber visto la cúpula desde arriba habría pensado que estaba en una ciudad cualquiera
de la tierra. El sol estaba en mitad del cielo, daba calor y había unos cuantos nubarrones que
amenazaban lluvia. También había bastante gente caminando por la calle. Lo primero que
extrañó a Martín es que no hubiera ningún mendigo, ya que en su ciudad en cualquier calle
había mendigos pidiendo algo de comer. También resultaba extraño que hubiera muy pocos
coches por la calle, además de muy pocos policías. De hecho no vio a ninguno.
-¿Aquí no hay mendigos ni ladrones?
-No, gracias al sistema que hemos creado y vamos mejorando dia a dia no hay ni mendigos ni
ladrones. Todo el mundo tiene como muy poco lo mínimo para sobrevivir, así como un hogar,
ropa..etc.
-¿Como es eso posible? Si un gobierno tuviera que pagar todo eso se arruinaría.
-Martín este sistema es totalmente diferente a lo que estás acostumbrado. En la academia os
enseñarán a ti y a los otros alumnos todo lo que debéis saber de este sistema.
Bajaron por la primera entrada de metro que vieron, que en contra de lo que era habitual en la
tierra estaba muy limpia e iluminada. Al llegar a las entradas el doctor pasó su muñeca sobre
un lector y la puerta se abrió. Le dijo a Martín que hiciera lo mismo y al acercar su mano la
puerta se abrió y entró en el metro. Esperaron en silencio hasta que llegó un tren. Subieron y
se sentaron. La gente a su alrededor charlaba animadamente. El doctor Cusac parecía disfrutar
del silencio pero Martín tenía millones de preguntas.
-Doctor Cusac, estoy pensando ¿Porque estaba nublado y parecía a punto de llover? Aquí no
lloverá, ¿no? aunque muy grande estamos en una nave espacial y no es necesaria la lluvia.
-Eres un joven muy despierto, ¿no? -rió el doctor- La lluvia, al igual que el clima cambia para
que la gente, aunque sepa que vive en una nave se sienta libre, sienta que hay verano y hay
invierno, que hay días de lluvia y días soleados. Por eso mismo en cada cúpula rige un clima
distinto. En una llueve y hace frío habitualmente, en otra hay una humedad muy alta y bastante
calor, esta cúpula es de clima mediterráneo, las cúpulas de alimentación y campo tienen su
tiempo también...A la gente le ayuda mucho. No notan que viven en una nave. Y ahora no me
preguntes más, que te lo voy a contar todo antes de que llegues a la academia.
-Vale.
El problema era que Martín tenía millones de preguntas en la mente. ¿Como era ese sistema
que todo el mundo tenía lo mínimo? ¿Como generaban tanta energía como para mantener
esas monstruosas ciudades? ¿Quien había construido la nave y con qué fondos? Porque
aquella nave tuvo que ser carísima de construir. ¿Donde la habían construido? En base lunar,
que era donde se fabricaban la mayor parte de la flota del GUT seguro que no, pero entonces
¿Qué astillero espacial era lo bastante grande para construir una nave así?
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