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-Señor, no olvide que aquí yo estoy al mando y se hace lo que yo diga, no lo que un civil como
usted diga.
John lo miró
-Muy bien, si lo prefiere me voy y aquí les dejo. El ser no creo que tarde mas de 15 minutos en
estar aquí otra vez, tiempo más que de sobra para estar lejos de aquí -y se dio la vuelta
haciendo ver que se iba y cuando iba por la puerta se volvió- Suerte -dijo- La necesitarán.
El oficial se quedó plasmado, estaba claro que no se esperaba esa reacción.
-¡Espere señor!, yo no he dicho que sea mal plan, he dicho que tiene usted que aceptar que las
decisiones las tomo yo, ¿de acuerdo?
John sabía que era lo más que podía esperar del oficial, así que aceptó. Odiaba que intentaran
darle órdenes.
-Bien - dijo el oficial - Todos vosotros menos dos guardias y los heridos os venís a las cocinas,
menos vosotros tres - dijo señalando a tres hombres- que vais a ir al almacén y vais a buscar
algo para soldar una puerta.
Todos se pusieron en marcha. Fueron a las cocinas y cargaron toda la comida en latas que
había (que era mucha) así como las raciones de comida deshidratada del ejército, que eran las
mas duraderas. Cargaron también 30 botellas de 25 litros de agua cada una, lo que les daba a
los que se quedaran unos meses de suministros. Lo cargaron todo y cuando llegaron a la
antesala de la caja fuerte ya estaban fortificando el pasillo con el soldador. Cuando estaban
soltando las provisiones el traje de John detecte una alerta de movimiento en el exterior de la
nave, a dos kilómetros aproximadamente.
-Rápido, tenemos que ir a mi nave, ya. El ser está llegando de nuevo a la nave.
-¿Cómo lo sabes? -preguntó uno de los soldados
-En vez de responder preguntas estúpidas, póngase en marcha, soldado -cortó el oficial-Los
científicos y cuatro soldados os vais. El resto de soldados nos quedamos aquí hasta que
eliminemos a la criatura o nos rescaten. -se volvió hacia John- Ahora esta gente es
responsabilidad mía y los estoy mandando con usted. Cuídelos.
-Lo haré, y ustedes resistan. Volveremos a por ustedes.
El oficial se rió
-O nosotros a por ustedes. Póngase en marcha.
John, junto con otras quince personas iban corriendo hacia el hangar. Mientras corrían un
científico se paró al lado de una terminal y se puso a manipularla
-¿Pero que coño hace imbécil?-le increpó un soldado mientras corría al lado suya-¡Corra o le
mataran!
-Tengo que salvar los datos. No se me había ocurrido, pero ahora la nave está en modo
emergencia y con mis claves puedo transferir todo lo investigado a mi dispositivo de
almacenamiento.
John se percató de que eso podría ser importante en el futuro.
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