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lanzara la nave. Así, cuando aquel ser entrara provocaría una sobrecarga de los sensores y la
nave se lanzaría con el ser dentro. Una vez estuvo todo listo volvió al armario de los carritos
donde se había escondido, puso su traje a mínima energía, lo sincronizó con todas las cámaras
y activó el localizador por calor que había dejado en la nave. Volvió a ver a los 30
supervivientes en la antesala de la cámara acorazada. Vio la posición, al parecer había 6
defendiendo la posición de entrada, y el resto sentados por la sala. Las cámaras del pasillo
empezaron a fallar. Se desconectó del localizador de calor y se fijó en las cámaras. El ser se
movía muy deprisa, y su campo de interferencia era tan grande que las cámaras se rompían
antes de que le diera tiempo a verlo. Se conectó con la más lejana del hangar. Empezó a fallar
y a verse muy borrosa, pero se intuía una forma que fue hacia la cápsula. Lentamente se
metió en ella. Y la trampa funcionó. La puerta de la cápsula se cerró y la cápsula fue lanzada a
máxima propulsión al vacío con el ser dentro. John respiró tranquilo, aquella cosa, lo único que
en mucho tiempo había sido capaz de inquietarlo acababa de abandonar la nave, así que
volvió a los pasillos de la nave en busca de los supervivientes.
El resto de la nave estaba destrozada. Había arañazos por todas las paredes, los equipos
estaban todos destrozados y cada pocos metros había cuerpos. Cuando llegó al distribuidor
principal (el único espacio abierto que había en las naves militares, todo lo demás eran pasillos
y habitaciones) miró con cautela. En el centro había una especie de tela de araña, con cuatro
capullos en su interior. Al acercarse a ellos sus sensores empezaban a fallar, como cuando el
ser se había acercado a él. Los tocó y tomó una muestra de la tela que los envolvía, porque los
capullos estaban hechos de algún material que su traje no reconocía y no podía tomar
muestras sin dañarlos. miró el plano que había hecho de la nave con el sensor de vida. A unos
metros a la derecha estaba el estrecho pasillo que daba a la antesala de la cámara acorazada.
Entró en él, vio que hacía un giro de 90 grados y tras el estaba ocultos los supervivientes y
tras pensar en la situación de aquellas personas dijo en voz alta:
-Hola, soy un amigo, no soy ningún ser raro ni monstruoso, estoy aquí para ver si necesitan
ayuda, si no me iré y les dejaré en paz.
Una cabeza ensangrentada salió por la esquina y lo miró fijamente durante unos segundos
-¡Jaime! ¡Creía que habías muerto! Entra aquí, rápido, antes de que llegue esa cosa.
John se dio cuenta de que Jaime debía ser el muchacho que había cargado en su nave junto
con el traje.
-Entraré, pero no soy Jaime.
El hombre lo miró extrañado
-Entonces... ¿Como que tienes un traje JH10?
- Es una larga historia. ¿Entro y os ayudo o me voy, chico?
-Pasa, rápido.
John entró en la antesala. Era una habitación mediana, y estaba medio saturada con 30
personas dentro. Tal y como había visto 6 soldados estaba defendiendo la entrada, se dio
cuenta de que eran soldados de élite y de que llevaban un armamento extraño. Había, además
bastantes personas con pinta de ser simples técnicos de la nave y un hombre con insignia de
oficial (podía ser con el que había hablado John 35 horas antes). Al entrar todos se quedaron
mirándolo.
-¿Quien eres? -le preguntó el oficial- y ¿Como has conseguido llegar aquí sin que esa cosa te
destrozara?

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