EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf

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Núm. 1: Levítico 4:16-31
Núm. 2: ¿A quiénes llama la Biblia "santos"? (rs pág. 351 párrs.1-3)
*** rs pág. 351 Santos ***
¿Enseña la Biblia que alguien tiene que haber alcanzado la gloria celestial antes de ser reconocido como santo?
La Biblia definitivamente se refiere a santos que están en el cielo. A Jehová se le llama “el Santo [ha′gi·on, en griego]”.
(1 Ped. 1:15, 16; véase Levítico 11:45.) A Jesucristo se le describe como “el Santo [ha′gi·os] de Dios” cuando estuvo en la Tierra y como “Santo [ha′gi·os]” en el cielo (Mar. 1:24; Apo. [Rev.] 3:7, BJ). Los ángeles también son ‘santos’ (Hech. 10:22, BJ).
En el griego original se aplica el mismo término básico a una considerable cantidad de personas que se hallaban en la Tierra.
Hech. 9:32, 36-41, BJ: “Pedro, que andaba recorriendo todos los lugares, bajó también a visitar a los santos [ha·gi′ous] que
habitaban en Lida. Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, [quien murió] [...] [Pedro] se volvió al cadáver y dijo: ‘Tabitá,
levántate.’ Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó. Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.” (Es patente que estos santos aún no estaban en el cielo, y que no se consideraba santo solamente
a alguien sobresaliente como Pedro.)
2 Cor. 1:1; 13:12, BJ: “Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que
está en Corinto, con todos los santos [ha·gi′ois] que están en toda Acaya.” “Saludaos mutuamente con el beso santo. Todos
los santos os saludan.” (A todos aquellos cristianos primitivos que fueron purificados por la sangre de Cristo y separados para
el servicio de Dios como futuros coherederos con Cristo se les llama santos. Obviamente no se esperó hasta después que
murieran para reconocerlos como tales.)
INFORMACION ADICIONAL:
*** w02 15/9 pág. 4 ¿Cómo pueden ayudarle los verdaderos santos? ***
La Palabra de Dios muestra que ningún hombre ni organización pueden hacer santa a una persona. Las Escrituras dicen:
“[Dios] nos salvó y nos llamó con un llamamiento santo, no a causa de nuestras obras, sino a causa de su propio propósito y
bondad inmerecida” (2 Timoteo 1:9). Estos cristianos son santificados al recibir el llamamiento de Jehová, según su bondad
inmerecida y en armonía con su propósito.
Los santos de la congregación cristiana son partícipes de “un nuevo pacto”. La sangre derramada de Jesucristo valida dicho pacto y santifica a sus participantes (Hebreos 9:15; 10:29; 13:20, 24). Ya limpios a los ojos de Dios, componen ‘un sacerdocio santo y ofrecen sacrificios espirituales aceptos a Dios mediante Jesucristo’ (1 Pedro 2:5, 9).
Semana del 9 de Junio
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
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