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Lectura de la Biblia: Génesis 21 a 24
“[…]Bendito sea Jehová […], que no ha abandonado su bondad amorosa y su confiabilidad”.
(Génesis 24:27)
Génesis 21:8-12 nos cuenta que en una ocasión Ismael “se burlaba” de Isaac. En la carta a los
Gálatas, Pablo indica que no se trataba de un juego
de niños, sino de algo más grave, pues dice que
Ismael perseguía a Isaac (Gálatas 4:29). De modo
que las burlas de los condiscípulos y los ataques
verbales de los opositores pueden considerarse con
razón una persecución.
Génesis 16:1-4 El día que destetaron a Isaac,
Sara observó que Ismael se burlaba de él. Viendo
que su hijo corría peligro, le pidió a Abrahán que
despidiera a la esclava y a Ismael. En efecto, Sara
le expresó a Abrahán con franqueza cómo se sentía, aunque lo que le estaba pidiendo le resultara a
él muy desagradable. ¿Cómo se zanjó la discrepancia? Abrahán obedeció el consejo de Jehová Dios
(Génesis 16:1-4; 21:1-14). Los matrimonios tienen la
posibilidad de escuchar a Dios. ¿Cómo? Leyendo la
Biblia juntos y tomando lo que esta dice como la
guía divina (1 Tesalonicenses 2:13).
(Génesis 14:22-24.) La frase hebrea “invocar
el nombre” también significa “declarar (predicar) el
nombre”. Los de la casa de Abrán, al igual que los
cananeos, tienen que haberle oído declarar con
denuedo el nombre de su Dios, Jehová. De igual
manera, todos los que buscan hoy día la amistad de
Dios deben invocar Su nombre con fe. Esto incluiría
participar en la predicación pública, ‘ofreciendo
siempre a Dios sacrificio de alabanza, es decir, el
fruto de labios que hacen declaración pública de su
nombre’. (Hebreos 13:15; Romanos 10:10.)
(Génesis 22:2). Semejante petición demostraba cuánto confiaba en Abrahán, pues sabemos que
Dios nunca permite que sus siervos sean puestos a
prueba más allá de lo que pueden soportar
(1 Corintios 10:13).
(Génesis 23:1, 2.) Hace casi cuatro mil años,
cuando Sara murió, “Abrahán [su esposo] entró a
plañir a Sara y a llorarla”. Aquel siervo fiel de Dios
manifestó su profundo dolor por la muerte de su
esposa amada y leal. Aunque era un valiente hombre de acción, no se avergonzó de expresar su dolor
con lágrimas.
Semana del 3 de Febrero
(Génesis 23:2-4, 14-18.) Para evitar malentendidos en los tratos de negocio, examine lo que
Abrahán hizo en la compra de una porción de terreno. ‘Le pesó a Efrón la cantidad de plata de que
había hablado a oídos de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, corriente entre mercaderes.
Así el campo de Efrón que estaba en Macpelá le
quedó confirmado a Abrahán como propiedad suya
comprada ante los ojos de los hijos de Het, entre
todos los que entraban por la puerta de su ciudad.’
Este no fue un contrato privado entre caballeros.
Fue un contrato formal, confirmado en presencia de
testigos. No había ningún malentendido acerca de lo
que se había comprado ni del precio exacto que se
había establecido. De manera similar, es prudente
que los cristianos formalicen las transacciones importantes.
PROGRAMA
Lectura de la Biblia: Génesis 21 a 24
————————————————
Núm. 1: Génesis 23:1-20
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Núm. 2: ¿Por qué se apareció Jesús en
cuerpos materializados? (rs pág. 327 párr.
4-pág. 328 párr. 2)
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Núm.3: Abel. Tenga la clase de fe que a
Dios le complace (it-1 págs.16, 17, Abel
núm.1)
(Génesis 24:4.) Eliezer tuvo que hacer ingentes
esfuerzos para actuar a la manera de Jehová. Nosotros, igualmente, quizás descubramos que
no siempre resulta fácil conformarse a las normas
de Jehová. Por ejemplo, puede que sea difícil encontrar un empleo que no ahogue la actividad teocrática, un cónyuge temeroso de Dios, compañeros
edificantes o entretenimiento que no sea degradante. (Mateo 6:33; 1 Corintios 7:39; 15:33; Efesios
4:17-19.)
(Génesis 24:61.) Rebeca tuvo acompañantes
en su viaje. Como explica el relato: “Rebeca y sus
servidoras se levantaron y fueron cabalgando en los
camellos”. Así, la caravana de camellos salió en un
viaje peligroso de más de 800 kilómetros
(500 millas) por territorio extranjero. “La velocidad
promedio de camellos cargados es de cuatro kilómetros (dos millas y media) por hora.” Si los camellos de Abrahán viajaron a esa velocidad por ocho
horas cada día, debe haberles tomado más de
25 días llegar a su destino en el Négueb. Eliezer,
Rebeca y sus servidoras confiaban de lleno en la
dirección de Jehová, ¡un magnífico ejemplo para los
cristianos de hoy día!
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
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