EMT2014 S DE IVIS NUÑEZ.pdf

Vista previa de texto
Núm. 1: Génesis 23:1-20
Núm. 2: ¿Por qué se apareció Jesús en cuerpos materializados? (rs pág. 327 párr. 4-pág. 328 párr. 2)
*** rs pág. 327-pág. 328 Resurrección ***
¿Qué quiere decir Lucas 24:36-39 con relación al cuerpo con el cual Jesús fue resucitado?
Luc. 24:36-39: “Mientras [los discípulos] estaban hablando de estas cosas él mismo se puso de
pie en medio de ellos y les dijo: ‘Tengan paz.’ Pero porque estaban aterrados, y se habían atemorizado, se imaginaban que contemplaban un espíritu. Por eso les dijo: ‘¿Por qué están perturbados,
y por qué se suscitan dudas en su corazón? Vean mis manos y mis pies, que yo mismo soy; pálpenme y vean, porque un espíritu no tiene carne y huesos así como contemplan que yo tengo.’”
Los humanos no pueden ver a los espíritus, de modo que es patente que los discípulos creían que
habían visto una aparición o una visión. (Compárese con Marcos 6:49, 50.) Jesús les aseguró que
él no era ninguna aparición; ellos podían ver su cuerpo de carne, podían tocarlo y palparle los huesos; también comió en presencia de ellos. De manera semejante, en el pasado algunos ángeles se
habían materializado para que los hombres los pudieran ver; habían comido, y algunos hasta se
habían casado y procreado hijos (Gén. 6:4; 19:1-3). Jesús, después de su resurrección, no siempre
se apareció en el mismo cuerpo de carne (quizás para reforzar en la mente de ellos el hecho de
que entonces era un espíritu), y por eso ni siquiera sus compañeros íntimos lo reconocían inmediatamente (Juan 20:14, 15; 21:4-7). Sin embargo,
al aparecérseles varias veces en cuerpos materializados y al decir y hacer cosas que ellos identificarían con el Jesús a quien conocían, fortaleció
la fe de ellos en el hecho de que en verdad había resucitado de entre los muertos.
Si los discípulos en realidad hubieran visto a Jesús en el cuerpo que ahora tiene en el cielo, Pablo no habría dicho más tarde que Cristo glorificado es ‘la representación exacta del mismo ser de Dios’, porque Dios es un Espíritu y nunca ha estado en la carne. (Heb. 1:3; compárese con
1 Timoteo 6:16.) Al leer los informes sobre las ocasiones en que Jesús se hizo visible después de su resurrección, podremos entenderlos correctamente si tenemos presente lo que dicen 1 Pedro 3:18 y 1 Corintios 15:45, citados en la página 327.
INFORMACION ADICIONAL
*** it-1 pág. 609 Cuerpo ***
El cuerpo de carne de Cristo. Para que Jesús pudiera ser el “último Adán” (1Co 15:45) y ofrecer
un “rescate correspondiente” por toda la humanidad, era necesario que fuese un hombre con cuerpo carnal y no una encarnación. (1Ti 2:5, 6; Mt 20:28.) Además, tenía que ser perfecto, pues había
de ofrecerse en sacrificio para presentar ante Jehová Dios el precio de compra. (1Pe 1:18, 19;
Heb 9:14.) Ningún humano imperfecto podía proveer el precio que se necesitaba. (Sl 49:7-9.) Por
esta razón, cuando se presentó para el bautismo con el fin de empezar su derrotero de sacrificio,
Jesús le dijo a su Padre: “Me preparaste un cuerpo”. (Heb 10:5.)
En el caso de Jesucristo no se permitió que su cuerpo físico se convirtiese en polvo, como sí había ocurrido con los cuerpos de Moisés y David, hombres que prefiguraron a Cristo. (Dt 34:5, 6;
Hch 13:35, 36; 2:27, 31.) Cuando los discípulos fueron a la tumba al comienzo del primer día de la
semana, solo vieron las vendas con las que se había envuelto el cuerpo de Jesús, pues este había desaparecido; es probable que fuera desintegrado sin pasar por el proceso normal de descomposición. (Jn 20:2-9; Lu 24:3-6.)
Después de su resurrección, Jesús se apareció con distintos cuerpos. María le confundió con el hortelano. (Jn 20:14, 15.) En otra aparición,
entró en una habitación que tenía las puertas cerradas con llave con un cuerpo que presentaba señales de heridas. (Jn 20:24-29.) Varias veces
se le reconoció debido a sus palabras y acciones, no a su apariencia. (Lu 24:15, 16, 30, 31, 36-45; Mt 28:16-18.) En una ocasión, el milagro
que se realizó al seguir sus instrucciones abrió los ojos de sus discípulos y le identificaron. (Jn 21:4-7, 12.) Puesto que había resucitado como
espíritu (1Pe 3:18), podía materializar un cuerpo de acuerdo con la ocasión, tal como los ángeles habían hecho en tiempos pasados cuando se
aparecieron como mensajeros. (Gé 18:2; 19:1, 12; Jos 5:13, 14; Jue 13:3, 6; Heb 13:2.) Poco antes del Diluvio, los ángeles que “no guardaron
su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” se encarnaron y se casaron con esposas hum anas. Se ve
que estos hijos angélicos de Dios no eran humanos, sino que habían materializado cuerpos físicos, por el hecho de que no se les destruyó en
el Diluvio, sino que se desmaterializaron y regresaron a la región de los espíritus. (Jud 6; Gé 6:4; 1Pe 3:19, 20; 2Pe 2:4.)
Semana del 3 de Febrero
EMT 2014 Referencias para la Escuela del Ministerio Teocrático
22
