Presentación del libro La voz de los Lonkos.pdf


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Como dice José Mariman en el prólogo, Azkintuwe recoge la “tradición escrita mapuche”,
inaugurada según él por el dirigente Manuel Manquilef. Pero que incluso ya podemos
rastrear más atrás en las cartas escritas desde mediados del siglo XIX por nuestros y
nuestras antepasados. Azkintuwe es importante por esto, recoge una tradición Mapuche,
coloca al debate los conceptos de nuestras aspiraciones políticas, nos informa de lo que
sucede en Wallmapu y también fue un aporte a destrabar al movimiento Mapuche, a darle
un poco más “de ternura” como diría Elicura Chihuailaf y una maduración ideológica aún
en construcción Si lo ha logrado, depende de cada actor Mapuche. Lo importante, es que
a mi parecer, la revista ha entrado en la historia de nuestro pueblo y será posiblemente
recordado como el primer diario del segundo ciclo del movimiento Mapuche, que aspiró a
ser nacional y no solamente organizacional, como fue el caso del Aukiñ del Consejo o
Weftun de la CAM.
Palabras finales.
En los primeros reportajes es posible sentir el contexto de la Operación Paciencia que
sacudía al movimiento y a la CAM en particular. Podemos ver que si bien es una revista
Mapuche para Mapuche, las plumas de los mapuchizados chilenos, muestran una postura
inclusiva para los wenüy del pueblo Mapuche. Puede ser, que las historias de Puelmapu
sean las más interesante por lo desconocido muchas veces del proceso que se vivió.
No obstante, más que reflotar una suerte de venas abiertas del pueblo Mapuche, prefiero
quedarme con la sensación de la siguiente historia con la que cierro.
Hace un par de años, visite a un amigo a su casa en la población la Bandera. Casado con
una lamgien, me contaba de las bromas que le decían en la comunidad como “y este
winka trewa”; “no había algo mejorcito”, etc. Yo conocía a su suegro, don Sebastián, ya
nos habíamos tomado en algún año nuevo su vino y compartido sobre el tema Mapuche.
Él está lejos del mito del Weichafe y del militante incontaminado. Así que en esta ocasión,
donde un nuevo asado esperaba, quise llegar con un regalo especial, así que fui al kiosko
donde sabían que vendían los Azkintuwe y le compré tres números que aún quedaban.
Apenas llegué a su casa, luego de los saludos y bromas de rigor, le entregué los
periódicos, los hojeó uno por uno y al finalizar me quedó mirando, y solo dijo “como ha
avanzado el pueblo Mapuche” emocionándose. Saco otra botella de vino, y esa tarde
transcurrió en la historia de él como Mapuche, discriminaciones y el sarcasmo aquel tan