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Presentación del libro La voz de los Lonkos.pdf


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trabajo cooperativas exitoso; vivió la contrarreforma y la llegada de las forestales con sus
consecuencias medioambientales; en los 90 buscó vía CONADI la devolución de sus
tierras que nunca fueron cumplidas, hasta que a mediados de 1998, comenzó a
encabezar las ocupaciones de tierras, batallando en 1999 por ellas profundamente. Vivió
en carne propia la Operación Paciencia y terminó encarcelado por 5 años acusado de
“terrorista”, en un juicio absolutamente irregular, pero que contaba con la influencia del
poderoso Juan Agustín Figueroa Yabar, miembros del Partido Radical, ex ministro de
Agricultura de Aylwin y miembro en aquel tiempo del Tribunal Constitucional. Un tiempo
antes de morir, este Longko corta la cinta de la devolución del predio por el que peleo,
siendo el hecho más simbólico de su biografía.
Azkintuwe: un paso hacia la maduración ideológica.
A partir del año 2001, comenzó a operativizarse la Operación Paciencia, encabezada por
el en ese entonces General de la IX zona, José Alejandro Bernales. Bernales, quién había
sido Director de la DIPOLCAR, diagnosticó sobre el tema Mapuche que no se tenía
información suficiente, por lo que comenzó a recabarla, cuando fue ascendido dentro de
carabineros. Para detener la protesta Mapuche, Bernales, diseño un plan que consistió en
retenes móviles en los predios con mayor conflictividad o la “zona roja”. Ello, además, era
complementando con allanamientos, que a diferencia de los realizados hasta principios
del año 2000, dieron un salto cualitativo en su accionar, acrecentándose la violencia
coercitiva que pasó de bombas lacrimógenas a balines de gomas y metálicos. Era, lo que
si bien exagerado, las comunidades llamaron “militarización del territorio Mapuche”.
El movimiento Mapuche ese mismo año, continuó con la reocupación de tierras pero las
complementó con actos de violencia política. Y uno de los pasos dramáticamente
trascendentales, es cuando esa violencia se expande y ejercerse contra los agricultores
de La Araucanía. Lo que sorprende, al reescribir los dos primeros años de Lagos en la
presidencia, es como la violencia va escalando de todos los actores políticos: Mapuche,
agricultores, forestales y Estado. Y nadie hace nada para detenerlo, para darle una
posibilidad al dialogo y evitar los heridos, las pérdidas de ojos, los encarcelamientos y lo
más simbólico de las tragedias: las muertes.
Aunque parezca increíble, la posibilidad de que alguien caiga muerto, como ocurrirá Alto
Biobío y Ercilla en julio y noviembre durante el 2002, es totalmente palpable desde fines
del 2000. Por ejemplo, José Huenchao señalaba que dependiendo de quién muriera “la