INFORME NACIONAL SOBRE VIOLENCIA DE GENERO 2009.pdf

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INFORME nacional sobre Violencia de género en la educación básica en México
por el 14.3 por ciento de las alumnas y alumnos de
secundaria. Lo anterior podría indicar que existe una
relación entre edad/grado escolar y capacidades de
negociación-intimidación, esto es, que entre mayores sean los niños y niñas tienen más posibilidades y
habilidades para llegar a acuerdos y menos de prestarse a la intimidación. Además una quinta parte de
los niños y niñas, tanto de sexto de primaria como
de secundaria, señaló que el grupo que llega primero
gana las canchas (Gráficas 53 y 54).
Al desagregar por grado de marginación, respecto de la gestión de los espacios escolares, destaca
que las y los docentes intervienen más en las escuelas ubicadas en comunidades con alto grado de marginación. La apropiación de las canchas por parte de
quienes “bajan primero” se presentó con mayor frecuencia en las respuestas de niños y niñas de sexto
de primaria y secundaria de escuelas con grado medio de marginación, mientras que el porcentaje que
menciona que ganan el espacio quienes “llevan la pelota” es más alto en el alumnado de sexto de primaria
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de escuelas con alto grado de marginación y de secundaria con grado de marginación alto y medio.
No aparecen diferencias significativas en el nivel secundaria, entre los distintos grados de marginación, en lo que se refiere a la respuesta de que
son “los agresivos” quienes toman los mejores espacios. En cambio, en el caso del alumnado de sexto
de primaria que estudia en escuelas ubicadas en zonas con grado bajo de marginación, se eleva considerablemente el porcentaje que menciona ésto. Así,
pareciera haber una relación entre la agresividad como mecanismo para apropiarse del espacio y zonas
de mayor bienestar social y urbanización.
Los resultados anteriores reflejan una dificultad generalizada para tomar acuerdos, para dialogar y hacer
negociaciones libres de abuso y violencia en los espacios escolares. En este sentido, pareciera que la gestión
del espacio obedece a cuestiones de poder o, bien, que
alumnas y alumnos necesitan la intervención de un tercero, con mayor poder, como una maestra o maestro,
para tomar este tipo de decisiones (Gráficas 55 y 56).
