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En el avituallamiento de Zuera aprendí que a mi gemelo no le gustaban los parones, así que no paro mucho
en los avituallamientos. Ni siquiera en Almudevar, llevaba pensando en sus famosas trenzas desde que me
apunté a la carrera, pero llegado allí un trozo y poco más, las barritas y el agua me han quitado el hambre
Mi mente está fuerte, pero tengo una preocupación el amanecer. Durante un mes en mi vida he trabajado
de noche y sobre las 5-6 de la mañana me entraban bajones espectaculares, me afectaba incluso a la
percepción de los colores. Así que me mentalizo que tengo que seguir adelante
Como voy bien, empiezo a pensar en la meta. Pienso en mi grupo y adopto una frase de David Velilla “yo
corro por ti”, en este caso “yo corro por vosotros Corredores del Ebro”. Si consigo buen puesto les gustará a
los patrocinadores
También me acuerdo de otra frase no sé si fue de Alfonso o Bea, el correr es 90% físico y 10% mental y no
hay que subestimar ese 10%, también recordé algo de Bea, hay que saber gestionar las emociones. Y en ello
estaba
En el coctel mental también me viene la frase de Jesús Fernando sobre los entrenamientos, “en la carrera
todo sale” y eso tiene que salir los miles de kilómetros que he entrenado con frío, calor y viento
Pasado el avituallamiento de Cabañera real, noto que me flaquean las fuerzas, pero no me desanimo. Mi
meta no era hacer un buen puesto, simplemente llegar, nunca he hecho una ultra así que para mi llegar a
meta es un triunfo
A partir de ahí el peor momento de la carrera para mi, subida al cerro de San Jorge, no porque fuera una
subida fuerte, sino porque con el cansancio la coordinación entre piernas y cerebro no va muy fina. Hay
piedras de tamaño mediano, ideales para hacerse esguinces, así que al final tengo que optar por ir andando
Cuando dejo el cerro otra sorpresa, pensaba que me había perdido, pero no las señales son claras, hay que ir
campo a través, la zona es de hierbas y arbustos y el roció hace que se mojen las zapatillas y más tarde los
calcetines.
En esa zona voy trotando y andando, cuando vuelvo a un camino me cuesta volver a coger el ritmo
Cuando voy llegando al último avituallamiento, sorpresa, esta vez positiva, llevo a dos por delante. Y voy
cogiéndolos, a uno de ellos lo alcanzó en el avituallamiento, pero fue un espejismo, porque se ve que al
verme se animaron y los perdí de vista
Ya en el casco urbano de Huesca, subo a la ermita de San Jorge, los últimos peldaños andando, tengo los
músculos agarrotados, al otro lado una escalinata de bajada más estrecha, con pasamanos de obra a ambos
lados, me cuesta mucho esfuerzo bajar, apoyo las manos en los pasamanos para ayudarme a bajar, como si
fuera un abuelo. Me estaba riendo de mi mismo cuando oí un ruido, una fotógrafa me apuntaba con su
objetivo
La llegada a meta fue curiosa, paso el arco y no había nadie esperando ¿?, miro al pabellón y veo a los de la
organización de espaldas colocando mesas y sillas. Me acerco y les digo “Ya he llegado”, me miran y no
contestan. Vuelvo a dirigirme a ellos “que acabo de llegar” entonces alguien se da cuenta de que llevo 75 Km
a mis espaldas, me indican que vaya a unas mesas
Me acerco a la primera y me piden que espere un poco, al rato me dicen que tenía que haber pasado por la
otra mesa
En esa mesa otra mesa hay una persona haciéndose el diploma, el mío me lo hacen a continuación. Una hora
más tarde el que iba delante me comenta que me había quitado el puesto, no sé de qué me habla. Es que
resultó que iba detrás pero al confundirme de mesa el pasó por delante, así que oficialmente fui el 9º con