PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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35.- EL AMOR Y EL TIEMPO
Había una isla mágica en la que habitaban todos los sentimientos: Tristeza,
Alegría, Humildad, Ternura, Amor, Ilusión..., en fin, todos los sentimientos.
Un día, recibieron la noticia de que debían abandonar la isla porque iba a
haber un terrible maremoto que la hundiría. Cada uno de los sentimientos se
apresuró a alistar su barco para abandonar la isla lo antes posible. El único que
no mostraba prisas era Amor quien, aun a riesgo de su vida, quería quedarse
todo el tiempo que fuera posible en esa isla que tanto amaba. Cuando ya se
escuchaban a lo lejos los rugidos del huracán que se aproximaba y una lluvia feroz
empezó a descargar su ira sobre la isla, Amor empezó a pedir ayuda.
Afortunadamente, todavía estaban embarcándose algunos sentimientos que se
habían demorado cargando sus barcos o realizando algunas diligencias
personales.
-Ambición, llévame contigo –gritó Amor.
-Lo siento, no puedo, como podrás ver, mi barco está repleto de oro, plata
y piedras preciosas. No cabe nada más. Si tú te subieras, nos hundiríamos.
-Vanidad, por favor, ayúdame –suplicó entonces Amor.
-No, no, estás mojado y sucio, me mancharías el barco, no puedo llevarte.
-Tristeza, no me dejes solo, llévame contigo.
-Lo siento, Amor, me siento tan mal que prefiero ir sola, no quiero ver ni
conversar con nadie.
Fue entonces cuando escuchó una voz que le llamaba:
-Amor, ven conmigo, yo te llevo.
Era un viejito ya arrugado, pero Amor estaba tan agradecido que se le
olvidó preguntarle el nombre. Al llegar a tierra firme, el viejito desapareció.
-Dime Sabiduría –preguntó entonces Amor-, ¿quién era el viejito que me
trajo hasta aquí?
-Era el Tiempo.
-¿El Tiempo? –preguntó Amor muy extrañado, pero ¿por qué sólo el
Tiempo me quiso ayudar?
Sabiduría le respondió:
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