PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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22.- EL MAESTRO Y EL PERRO
Para honrar al sabio sufí, los discípulos idearon colocar una placa de su
maestro en la fachada del nuevo monasterio. “Su extraordinaria sabiduría –se
decían- sólo puede provenir de una inteligencia superior. Detrás de cada sabio,
hay siempre un gran maestro. Debemos conocer su nombre y grabarlo en la
fachada para que no lo mate el olvido y permanezca por los años”. Entonces, se
acercaron y le preguntaron el nombre de su maestro.
El sabio les miró desconcertado.
-¿Mi maestro? –y después de pensar un rato, dijo: -mi maestro fue un perro.
-¿Cómo? –le preguntaron desconcertados sus alumnos.
-Sí, fue un perro. Un día, vi un perro que, muerto de la sed, se acercó a un
pozo a beber agua. Cuando vio reflejada su propia imagen en el agua
transparente y limpia, escapó asustado temiendo que fuera otro perro.Como tenía
tanta sed, volvió a acercarse varias veces al pozo, pero siempre le hacía huir su
imagen reflejada en el agua. Por fin, se decidió con valentía, hundió su cabeza en
el agua, desapareció la imagen y así pudo saciar su sed. Aquel día comprendí
que, si yo quería hundirme en Dios y calmar mi sed de él, tenía que borrar mi
propio ego que se interponía entre nosotros.
***
La versión judía de este mismo cuento, nos dice que un tendero se quejó al
rabí porque un hombre había abierto una tienda cerca de la suya y temía que le
quitaría todos sus clientes.
Después de oir su queja, el rabí le dijo:
-¿No has visto que cuando un caballo bebe agua en un charco, primero
golpea el charco varias veces con una de sus patas?
-Sí lo he visto –contestó el tendero.
Eso sucede porque, al bajar la cabeza para beber, el caballo ve su imagen
reflejada en el agua y piensa que hay otro caballo bebiendo. Entonces, trata de
espantarlo porque teme que no haya suficiente agua para los dos. Sin embargo,
hay agua para todos los caballos y como tú, él tiene miedo de un enemigo
imaginario.
En la primera versión, nuestro propio ego se interpone entre nosotros y
Dios, entre nosotros y los demás, entre nosotros y nuestros alumnos. Tenemos
miedo de nosotros mismos, de mostrarnos como somos, nos desconocemos, y por
ello tratamos de amontonar cosas, títulos, fama, para así presentarnos ante los
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