PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf

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-¿Qué pasó, hijo? ¿Dónde estabas que no acudiste a conversar conmigo
cuando te tocaba? ¿Acaso no estás interesado en ser rey?
Pedro, que así se llamaba el hijo menor, respondió conteniendo los jadeos
del cansancio:
-Lo que pasó, padre, es que, mientras estaba esperando mi turno, me
enteré de que Santiago, el anciano caballerizo, había sido pateado por un caballo
y pensé que, en ese momento, lo más importante era correr en su ayuda para ver
si podía hacer algo por él.
El rey lo abrazó emocionado y le dijo:
-Ya sé quién será mi sucesor: serás tú, Pedro, porque no sólo sabes lo que
la gente necesita para ser feliz, sino que siempre estás dispuesto a hacerlo. Tú
sabes servir y eso es lo más importante.
***
Había una vez un rabino que tenía fama de santo. La gente vivía intrigada
porque todos los viernes desaparecía sin que nadie supiera a dónde iba. Dada su
bondad y buen nombre, comenzó a correr el rumor de que, en esas ausencias de
los viernes, iba a entrevistarse con el Todopoderoso.
Para salir de dudas, encargaron a alguien que siguiera secretamente al
rabino y averiguara a dónde iba. El viernes, el “espía” siguió al rabino a las
afueras de la ciudad y hora y media después, cuando sus piernas ya flaqueaban
de cansancio porque los pasos del rabino eran muy vigorosos, descubrió que este
se disfrazaba de campesino y, así vestido, entraba en un rancho miserable donde
se dedicaba a atender a una mujer no creyente que estaba paralítica.
En las horas siguientes, el rabino lavó y planchó la ropa de la enferma, le
preparó comida para ese día y para el sábado, limpió la casa, hizo algunos
arreglos y cortó leña para alimentar el fuego toda la semana.
Cuando el “espía” regresó a la congregación, todos los miembros de la
comunidad le rodearon ansiosos.
-¿A dónde fue el rabino? –le preguntaron-. ¿Le viste subir al cielo?
-No –respondió el “espía” -. Le vi subir mucho más arriba.
(Tomado de Armando José Sequera,
“Cuentos de Humor, Ingenio y Sabiduría”)
Dios Creador nos hizo a su imagen y semejanza, nos hizo creadores. El
creó todas las cosas y las puso a nuestro servicio. Con nuestra acción debemos
recrear el mundo, humanizarlo, hacer que cada día sea más humano. Un mundo
donde no haya personas con hambre, sin vivienda digna, sin escuelas, sin amor.
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