PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf


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Necesitamos una educación que no castigue el error, sino que lo convierta
en una maravillosa oportunidad de aprendizaje. Una educación que transforme las
limitaciones en retos y propuestas de superación, que convierta los peligros en
oportunidades. Acuérdate de aquellas ranas que vivían en el fondo de un pozo.
Allí, en su mundo oscuro, se sentían tranquilas. Sobre ellas se abría un pequeño
agujero de luz y, algunas veces, el bello rostro de una muchacha de trenzas
amarillas que arrojaba un balde que caía con fuerza en el agua. Para las ranas
del pozo, el bello rostro suponía amenaza y peligro: siempre detrás de él caía el
temido balde que, si se descuidaban, podría aplastarlas. Pero había una ranita
soñadora que quería saber lo que había al otro lado de ese agujero de luz. Y un
día, se arriesgó: esperó que cayera el balde y, en vez de apartarse, saltó dentro
de él. La bella muchacha de trenzas amarillas sacó el balde con la ranita dentro.
Allí, al otro lado del pozo, brillaba un insospechado mundo prodigioso y verde,
lleno de encantos, con lagunas, flores, estrellas y montones de insectos que eran
suculentos manjares.
Sal de tu pozo oscuro. Salta al balde, a lo desconocido. Más allá de tus
miedos, brilla la luz. A pesar de tus grietas y debilidades, eres una persona muy
valiosa. No todos valemos para lo mismo, pero todos valemos. El reto consiste
en descubrir nuestros talentos para potenciarlos y bien afincados sobre ellos,
realizarnos en la vida plenamente.
No te consideres nunca superior a otros ni los desprecies porque piensas
que son peores o menos inteligentes que tú. Ponte siempre del lado del más
débil:
***
El afamado actor y dramaturgo Peter Ustinov fue elegido como padrino de
graduación en un colegio inglés. En el acto de apertura, el Director felicitó
emocionado a los alumnos y anunció con orgullo que, de una promoción de
cincuenta, sólo dos alumnos no habían logrado pasar los exámenes y que, por
ello, no se iban a graduar.
Cuando le tocó hablar al dramaturgo, dedicó su discurso a los dos
alumnos que no se iban a graduar:
-Yo no poseo ningún título ni preparación y creo que el mundo necesita
por igual doctores y obreros, médicos y campesinos. Todos valemos por igual y
pienso que lo verdaderamente importante es que cada uno encuentre su misión en
la vida y la realice con dignidad y honestidad. Yo me siento inclinado hacia los dos
que no aprobaron los exámenes como me siento siempre inclinado hacia cualquier
minoría. Por ello, les quiero pedir que no se sientan inferiores, como les pido a
ustedes que, no por estar aquí, son superiores o mejores que ellos. Si yo hubiese
sido alumno de este colegio, estoy casi seguro que seríamos tres los suspendidos
que hoy no podríamos graduarnos.

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