PARABOLAS PARA FORMAR EN VALORES.pdf


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“Dios escribe derecho con líneas torcidas”, dice un viejo refrán. Los caminos
de Dios no suelen coincidir con los caminos de los hombres. En las tareas más
humildes, hechas con dedicación y amor, se ocultan formas de grandeza. Con
frecuencia, el camino para que se cumplan los sueños, pasa por la pobreza, el
olvido y la humildad. La próxima vez que te sientas deprimido porque no
sucedieron las cosas como tú esperabas, siéntete feliz porque Dios está
preparando algo maravilloso para tí.
***
Había una vez un roble que quería ser poeta. Una mañana en que el cielo
se vistió de porcelana azul y el sol brillaba como un caramelo de fuego, llegó hasta
los pies del roble un leñador. El roble se inclinó para acariciar con sus hojas el
rostro del leñador y le susurró al oído:
-Hombre, tú que has sido capaz de convertir la belleza en novia del mar, tú
que inventaste el milagro de la palabra y eres capaz de sembrar sueños y
esperanzas, hazme poeta.
El leñador, indiferente, o incapaz de entender el lenguaje de los árboles,
tomó su hacha y empezó a cortar el tronco del roble. El viejo soñador cayó herido
de muerte, aunque en sus ramas la vida seguía sonriendo en el verde de sus
hojas. Después, lo llevaron a la ciudad. De sus carnes fabricaron cunas y su
corazón fue llevado a una fábrica de creyones.
Los niños empezaron a pintar escuelas y mamás, mariposas, soles, pájaros,
estrellas y flores; pintaron corazones y paisajes, caminos, mares y montañas y el
roble pudo realizar por fin su sueño de ser poeta.

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