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Pradera natural o campo natural es el conjunto de especies vegetales
principalmente herbáceas cuya presencia, persistencia y productividad son el
resultado de la interacción del clima, suelo, relieve y del manejo realizado por el
hombre.
Abarca aproximadamente 80% de la superficie del país, lo que lo ubica como el
ecosistema dominante, y se caracteriza por tener una baja producción de
forraje y de escasa calidad. Existe una gran heterogeneidad de especies pero
sólo 10 a 12 son responsables por el 70 a 80% del total del forraje. La mayoría
son especies de gramíneas (C4), estivales y ordinarias.
En opinión de diversos autores las pasturas naturales son definidas como un
tipo de cobertura vegetal formada por gramíneas y plantas herbáceas o
subarbustivas, donde los árboles son raros. Esta comunidad ha sido
identificada con el término “campos” donde la heterogeneidad florística es una
de las características que lo distinguen. El clima tiene una incuestionable
incidencia en la dinámica de las pasturas naturales, mientras que el suelo
condiciona la productividad de las especies. Estos factores delimitan grandes
áreas de uso y manejo pastoril donde se identifican distintos sistemas de
producción (Formoso, 2005).
Las pasturas naturales tienen como característica su multifuncionalidad,
constituyendo el recubrimiento protector contra la erosión de los suelos,
contribuyendo al mantenimiento de sus propiedades físicas, calidad y biomasa,
mejorando el ciclo de nutrientes y energía, así como la calidad del agua y de
manera relevante, la biodiversidad. Además evitan la contaminación de los
cursos de agua.
Tendencias y amenazas
La pradera natural es el componente prioritario de la base forrajera de rodeos y
majadas en los sistemas productivos ganaderos predominantes en la mayoría
del país, integrando además una proporción variable de la base nutricional de
los sistemas que practican una secuencia agrícola – ganadera o una agricultura
forrajera más intensiva. En consecuencia, durante más de un siglo y hasta la
actualidad, ha sido factor fundamental en la sostenibilidad de esos sistemas y
ha conformado la base de nuestras ventajas comparativas como país
exportador de productos ganaderos.
El pastoreo continuo con cargas relativamente elevadas y fijas a lo largo del
año, ha contribuido a la predominancia de especies rastreras estivales (que
escapan a la cosecha del animal) y a aumentar el área ocupada por malezas
enanas y de alto porte y ha provocado una importante y continua pérdida de
especies finas, principalmente invernales.
A los impactos causados por el sobre pastoreo de las praderas naturales, se
agregan como amenazas, la sustitución de la vegetación nativa por cultivos
sembrados, la instalación de especies invasoras (Cynodon dactylon) y la
quema.