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australes del mundo, se reconocen por su biodiversidad, valor cultural (incluido
el uso tradicional de sus frutos) y conforman un escenario de singular belleza.
Según Zafaroni (2004) es posible diferenciar cinco categorías de densidades
de palmeras por hectárea en los palmares de Castillos: muy alta (350-450), alta
(250-350), media (150-250), baja (50-150) y muy baja (menor a 50). La
superficie que ocupa cada categoría enumerada de densidad de palmeras fue
la siguiente: muy alta (223,4 ha), alta (518,5 ha), media (1458,2 ha), baja
(3890,1 ha) y muy baja ((5520,1 ha).
Se desarrollan en terrenos planos o levemente ondulados ubicados por encima
del nivel de inundación con altitudes entre 5 y 10 msnm.
Jaurena y Rivas (2005) realizan por primera vez la caracterización de las
praderas naturales de los palmares de Castillos las que ocupan
específicamente aproximadamente 11.611 ha, con un área de influencia de
aproximadamente 30.000 ha (estratos dentro y fuera del palmar). Los palmares
de Butia capitata de Castillos (Rocha) se desarrollan generalmente sobre un
estrato herbáceo de pradera natural, en el que típicamente se realizan
actividades de cría vacuna.
La composición de especies varía entre el estrato con y sin palmar,
acentuándose las diferencias en la medida que se incrementa la densidad de
palmas por hectárea. Las especies con frecuencias mayores dentro del palmar
fueron Stenotaphrum secundatum, Poa bonaeriensis, Hydrocotyle bonariensis y
especies de las familias Juncáceas y Ciperáceas; características de ambientes
más húmedos. En el estrato sin palmas, las frecuencias fueron mayores para
Axonopus sp., Vulpia australis, Calamagrostis montevidensis, Polypogon
elongatus, Briza minor, Chaptalia sp., Chevreulia sp. Un tipo de pradera
específico para los palmares de densidades medias y altas le otorga valor
agregado al palmar como ambiente que permite el crecimiento de otras
especies.
Tendencias y Amenazas.
Es sabido que los palmares de Butia capitata, y sólo los ubicados en territorio
uruguayo, presentan altas densidades de ejemplares (no así en territorio
brasileño), la falta de regeneración (debido al pastoreo del ganado) y la
senectud de los individuos sincrónicos que los conforman, ubican a estas
comunidades vegetales en serios riesgos de extinción.
El ecosistema de palmares sufrió una gran alteración a partir de la introducción
de la ganadería, hace más de 300 años. Ésta desplazó a los grandes
herbívoros nativos (venado de campo, ciervo de los pantanos, ñandú.), y en
consecuencia, todas las relaciones biológicas entre plantas y animales fueron
alteradas, desapareciendo especies o desplazándose hacia otros sitios
(PROBIDES,1999).
La tala del bosque asociado a butiá en la primera mitad del siglo, el cultivo de
arroz en la zona norte del departamento de Rocha, la producción de cerdos a
