IT`S EASY, IT`S TRUE.pdf

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En la iglesia del éxito, cuanto más alto te encuentres en la jerarquía, más
reducido será tu universo de pares. Se trata de desigualar mediante la feroz
equivalencia de la fungibilidad.
La jerarquía por cantidad se protege de su propio esfuerzo segregativo:
Hace saber a quienes más abajo estén en la línea de poder, que están allí por
su propia voluntad. Así, esta élite de “los menos” es utilización de la capacidad
del poder de “los más”. Todos tienen las mismas potencialidades. Así la
diferencia entre lo “mucho” y lo “poco”, es presentada como equivalente a la de
“acto” y “potencia”, con lo que el modelo gana en perversión. No sólo se excluye
por derivación, sino hasta por principio.
Precisamente porque todos buscaríamos “lo mismo” ese “lo mismo”
resulta poderoso. Sobreactuación de los contornos. Un árbol hueco, al que todos
adherimos como hongos, sin ojos, sin sombra, sin raíz.
Para quienes han logrado el éxito, el consecuente poder que pudieran
poseer es contingente, aunque necesario e inevitable. El éxito es la banalidad el
poder, su utilización despreocupada 68 . La frivolidad de elegir quién podrá
quedarse sin empleo, a fin de que asuma una nueva oportunidad.
La fungibilidad, la homogeneización, el amalgamiento, reconstituyen el
caos primigenio, acreciendo los niveles de entropía, reduciendo los niveles de
sentido primero y de significado después, para pasar a perder toda información a
su respecto69.
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Comentario: “La gestión ultramoderna es indiferente a los sueños religiosos y políticos. Hoy es el tiempo
del individuo banalizado y del universo cosificado: el tiempo de la insignificancia” (LEGENDRE, Pierre:
“Dominium Mundi – El imperio del Management, Ed. Amorrortu, Buenos Aires, 2008, pag. 23.”
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