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recuperar la dimensión de lo individual
(el papel de la motivación y los
intereses individuales) en todo proceso
educativo,
demasiado
a
menudo
subordinado a la dimensión de lo
colectivo (lo agregado, el promedio);
repensar la educación desde la
perspectiva de la necesidad y la
demanda (en el contexto de una
tradición
volcada
a
abordar
el
problema y la solución desde el punto
de vista de la oferta), permitiendo un
nuevo punto de apoyo para entender
la problemática educativa;
vincular
expresamente
procesos
educativos
y
procesos
sociales
(escuela y vida, escuela y hogar,
cultura escolar y cultura social,
educación y trabajo, currículo escolar y
realidad local, teoría y práctica),
planteando la posibilidad de nuevas
articulaciones o de nuevas maneras de
entender dichas articulaciones.
CONTENIDOS CURRICULARES
El lenguaje (las artes lingüísticas, el
discurso)
Al comparar planes y programas de estudio
del área lenguaje del nivel primario de
diferentes
países,
constatamos
gran
coincidencia en la formulación de objetivos,
contenidos,
conceptos,
procedimientos,
valores y actitudes. Los niños, al completar la
primaria, deberán estar en capacidad de
expresarse oralmente y por escrito con
corrección
y
de
forma
coherente,
comprendiendo cabalmente lo que leen y
escriben, haciendo uso creativo y crítico de
todas las destrezas y formas del lenguaje,
etcétera. La realidad, como sabemos, dista
mucho de lo registrado en dichos planes y
programas. Otro tanto podríamos decir de los
objetivos asignados a campañas y programas
de alfabetización de adultos, los cuales
agregan
a
los
objetivos
mencionados
cuestiones vinculadas al logro de mayores
niveles
de
conciencia,
participación,
organización, etcétera, además de metas
"erradicadoras"
que
nunca
llegan
a
conseguirse.
El lenguaje es el gran incomprendido del
sistema escolar, el gran maltratado y el gran
reprimido. Desde su propia concepción hasta
los contenidos y métodos que adopta la
enseñanza del lenguaje, todo parece estar en
contra de los mismos objetivos que; al
respecto, formula el propio sistema. No sólo
100
en tanto objeto de aprendizaje, sino en tanto
instrumento de comunicación, el lenguaje es
uno de los elementos críticos de la enseñanza
formal. Sus problemas de concepción y
manejo están presentes en todo el sistema
(métodos y procedimientos de enseñanza,
organización escolar, currículo, estructura,
formación docente, etcétera).
El lenguaje es incomprendido. Poco hay de
científico en su visión y tratamiento escolares.
En términos generales, la moderna lingüística
no ha penetrado aún en el ámbito educativo.
Hace falta una visión más integral que permita
ver y trabajar el lenguaje como totalidad, en
sus
diversas
funciones
(representación,
expresión, comunicación y en sus cuatro
habilidades básicas (escuchar, hablar, leer y
escribir),
habilidades
históricamente
compartimentalizadas
en
los
currículos
escolares y con énfasis muy distintos entre
ellas.
El
enfoque
tradicional
ha
sido
segmentador y parcial: separación entre
lectura/escritura y expresión oral (hablar),
privilegio de las dos primeras, olvido del
escuchar.
Tanto la comunicación oral como la escrita
tienen dos procesos básicos: la expresión
(productiva) y la comprensión (receptiva). El
sistema escolar asume formalmente la
existencia y el desarrollo de la expresión, pero
niega la comprensión como elemento clave no
sólo de la comunicación, sino del propio
aprendizaje.
El lenguaje es maltratado. Niños, jóvenes y
adultos no sólo tienen dificultades para
aprender a leer y escribir, sino que aprenden
a rechazar las materias vinculadas a las
competencias
lingüísticas
-lenguaje,
gramática, redacción- por la manera como son
enseñadas. La excesiva formalización del
lenguaje en el ámbito escolar impide la
comunicación, la comprensión, el diálogo.
El lenguaje es reprimido. La disciplina escolar
es entendida básicamente como silencio,
como ausencia de palabra. La palabra es
monopolio del profesor. Se niega la palabra
propia del alumno, dejando la "expresión oral"
como reducto marginal para este ejercicio. La
obsesión escolar por el habla, la ortografía y
la caligrafía "correctas" obstruye la posibilidad
de una expresión oral y escrita espontánea,
centrada en la búsqueda de sentido, antes
que en los aspectos formales. Aun en el marco
de propuestas educativas definidas como
progresistas, resulta abrumador el dominio del
maestro en la corrección de todo cuanto
