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El paradigma cartesiano (suscitado por René Descartes)
que sustenta desde el siglo XVI la concepción del mundo,
y por lo tanto de las ciencias y del conocimiento humano,
ha influido en todas las ramas científicas. Una de sus bases
conceptuales es considerar el universo como un mecanismo,
incluyendo a todo lo que habita en él y sus relaciones. Otra
de sus consecuencias es la separación entre el pensamiento y
la materia, y por lo tanto de la mente y el cuerpo, cuestión
que solemos señalar a menudo desde esta publicación.

ciona para aliviar un dolor y eso puede ser tanto una pastilla
como una planta.
La ciencia no es neutral26, es cierto, pero tampoco podemos
despreciar la acumulación de conocimientos que ha encausado nuestra especie a lo largo de su existencia, y si bien gran
parte de esta se centraliza en la investigación científica, existe
también mediante la transmisión oral o costumbres ancestrales que pueden llegar a tomar un aspecto religioso.
El grave peligro que engendra la ciencia es presentarse, al
igual que dios, como una verdad atemporal y por lo tanto carente de raíz social y ocultar que es un instrumento
ideológico. Aquel “conjunto de conocimientos sistemáticamente obtenidos mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos
específicos, de los cuales se deducen principios y se elaboran
leyes generales y esquemas metódicamente organizados” está
estrechamente ligado al surgimiento de un estilo de vida relativamente nuevo, si lo pensamos en relación a la estadía
del ser humano sobre el planeta. No hay manera de saber si
el capitalismo dio origen a la ciencia moderna o viceversa, a
menos que se intente ver en la historia una especie de rígidos
esquemas metódicamente organizados aislados e impermeables unos de otros. Pero si podemos comprender que forman
una especie de unidad, considerando a la ciencia como un
sistema de pensamiento adecuado a una cierta época histórica27.

“La identificación de la existencia humana con el
raciocinio puro, la idea de que el hombre puede
saber todo lo que le es dado saber por vía de su razón,
incluyó para Descartes la suposición de que la mente y
el cuerpo, sujeto y objeto, eran entidades radicalmente
dispares. Al parecer, el pensar me separa del mundo
que yo enfrento. Yo percibo mi cuerpo y sus funciones,
pero "yo" no soy mi cuerpo. Puedo aprender acerca
de la conducta (mecánica) de mi cuerpo aplicando el
método cartesiano -y Descartes hace precisamente esto
en su tratado Sobre el Hombre (1662)- pero siempre
permanece como el objeto de mi percepción”
Morris Berman, “El reencantamiento del mundo”.

Cuando interpretamos que todo lo que nos rodea es medible, cuantificable, abstraíble o es un instrumento disponible para nuestra utilización, no estamos más que adhiriendo a una forma de ver el mundo que nos ha sido heredada
desde el mismísimo momento en que confrontamos lo que
nos rodea como un objeto lo suficientemente separado de
nosotros. Los hechos considerados tan naturales como el
correr de los segundos, o las medidas abstractas para comparar dos extensiones de tierra no son más que actos de fe,
útiles para medir el trabajo o construir puentes para hacer
circular la mercancía. Antes del capitalismo la religión ocupaba el lugar que hoy bien puede ocupar la ciencia como
hoy la ciencia ocupa el lugar de una religión.

Hoy nos causa asombro, sino risa, las concepciones de nuestros antepasados sobre los hechos que sucedían a su alrededor. Y es muy probable que próximas generaciones lo hagan
con nosotros, no dependiendo tanto de los avances científicos sino de la aceptación de un nuevo paradigma. Podrá
causar asombro que hoy la tecnología y la economía ligadas
de manera tan estrecha en la mente humana, nos fuerzan a
pensar en términos mecánicos y a ver el mecanismo en la
naturaleza.

La “verdad absoluta” de la ciencia lo es en tanto sea una utilidad instrumental. Tal como la verdad de las matemáticas
que hace necesaria abstracción de toda sensibilidad, siendo
“la única ciencia que se basa en la actividad mental pura”,
ya que jamás nadie ha visto un 5 o un cuadrado, sino simplificaciones de estos “tipos ideales” que solo existen en el
mundo de y para los cálculos.

Morris Berman, en su libro “El reencantamiento del mundo”
expresa: “Uno ya no puede preguntar, "¿Esto es bueno?", sino
que solamente, "¿Esto funciona?", pregunta que refleja la mentalidad de la Revolución Comercial y el énfasis creciente en la
producción, la predicción, y el control.”
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“La ciencia es como se dice clásicamente una fuerza productiva
del Capital cuando se pone al servicio de la producción (aumento de la
composición técnica del capital) y explotación (control de tiempos y movimientos, gestión del personal,...) y se podría clasificar en lo económico.
Pero inmediatamente aparece que la misma se utiliza para organizar las
ciudades en función de las necesidades de circulación de las mercancías y
contra los posibles levantamientos proletarios (y se llama urbanización),
o para amansar a las masas en base a productos químicos de todo tipo,
o para falsificar los alimentos, o para reprimir manifestaciones, o para la
guerra o para ocultar el origen de la deficiencia inmunológica en vías de
generalización y atribuírselo a un virus, o para cualquier otra campaña de
intoxicación física y/o ideológica...” (Grupo Comunista Internacionalista,
“¿Proletario yo?”)

Claro que nos sirven estas abstracciones para poder realizar
diversas actividades, hasta como puede ser en este momento
poder compartir este texto, pero como es sabido no se puede
luego confundir el mapa con el territorio o los cálculos con
el objeto.
Al medir una madera, por ejemplo, puedo hacer abstracción
de su espesor, y decir que mide 100 x 20. Esta abstracción es
posible sólo en mi intelecto, en la realidad esto es imposible,
porque eliminar una dimensión suprimiría inmediatamente
las otras dos. A menudo estas abstracciones útiles para el
desarrollo y el entendimiento de nuestra actividad humana
sustituyen la percepción de la realidad, y ese triste mérito
debe mucho al método científico.

Para ampliar sobre este tema recomendamos el texto: “Objeti27
vidad inconsciente. Aspectos de una crítica de las ciencias matemáticas de la
naturaleza” de Claus Peter Ortlieb del Grupo Krisis, aparecido en el libro
“El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Ensayos sobre el fetichismo
de la mercancía” (Ed. Pepitas de Calabaza, 2009. www.pepitas.net).
O la versión digital del texto completo disponible en: http://antivalor.
vilabol.uol.com.br/textos/krisis/ortlieb/tx_ortlieb_001.htm

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