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LA MERCANCÍA COMO OBJETO Y RELACIÓN SOCIAL
La mercancía ha alcanzado la ocupación total de la vida
social. La relación con la mercancía no sólo es visible, sino que es
lo único visible: el mundo que se ve es su mundo.
(Guy E. Debord. ”La sociedad del espectáculo”,
capítulo 2: La mercancía como espectáculo)
La mercancía de la que hablamos no es un producto social inevitable, no es
simplemente un objeto en la estantería de un supermercado: es un objeto producido
en la sociedad capitalista dotado de valor de uso y valor de cambio. Es un producto
destinado desde el principio a la venta y al mercado, arrastrando así un modo de
producción que le es inherente.
El problema no es simplemente que una parte de la población tenga más mercancía
que otra, o que algunas estén defectuosas u otras sean perjudiciales para el medio
ambiente. El comunismo anárquico no significa mejorar su distribución, sino destruir
su existencia como tal, la que justamente niega que gran parte de los proletarios
tengan dónde vivir, o poco y malo que comer, porque todo es mercancía: desde lo
más básico para sobrevivir hasta lo más lujoso.
Su destrucción no se reduce simplemente a su destrucción física, si hasta los capitalistas destruyen algunas
veces sus mercancías para equilibrar precios. Su destrucción es la destrucción de las relaciones sociales
mercantiles, que muchas veces incluye la imposición humana frente a la cosa, pero no se limita a ello.
Cada mercancía posee un valor de cambio y un valor de uso. La utilización de lo producido para el intercambio
no interesa en tanto que valor de uso, sino en relación con el bien que yo obtendré en contrapartida (valor de
cambio). Lo que es valor de uso para uno, no es más que valor de cambio para el otro, y recíprocamente.
El valor de cambio de un objeto no depende necesariamente de su valor de uso (de su utilidad social por ejemplo)
sino del valor que tiene en el mercado, y de la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirlo. Es preciso
decir que “socialmente necesario” se refiere no tanto del tiempo concreto que se ha tardado para producirlo como del
que tarda la sociedad, dado el desarrollo de la técnica y de los distintos mecanismos productivos: si un trabajador
tarda en producir una mercancía ocho horas cuando otros trabajadores la producen en cuatro, las otras cuatro horas
no se traducen en un aumento del valor de la mercancía.
LAS SUTILEZAS METAFÍSICAS DE LA
MERCANCÍA
fragmentos de un texto de Anselm Jappe
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Por lo general, la existencia de mercancías suele considerarse un
hecho enteramente natural, por lo menos en cualquier sociedad
medianamente desarrollada, y la sola cuestión que se plantea es
qué hacer con ellas. Se puede afirmar, desde luego, que hay gente
en el mundo que tiene demasiado pocas mercancías y que habría
que darles un poco más, o que algunas mercancías están mal
hechas o que contaminan o que son peligrosas. Pero con eso no se
dice nada contra la mercancía en cuanto tal. Se puede desaprobar
ciertamente el "consumismo" o la "comercialización", eso es, pedirle
a la mercancía que se quede en su sitio y que no invada otros
terrenos como, por ejemplo, el cuerpo humano. Pero tales
observaciones tienen un sabor moralista…
La mercancía es un producto destinado desde el principio a la venta y al mercado (y no cambia gran cosa cuando
sea un mercado regulado por el Estado). En una economía de mercancías no cuenta la utilidad del producto sino
únicamente su capacidad de venderse y de transformarse, por mediación del dinero, en otra mercancía. Por
consiguiente, sólo se accede a un valor de uso por medio de la transformación del propio producto en valor de
cambio, en dinero. Una mercancía en cuanto mercancía no se halla definida, por tanto, por el trabajo concreto que la
ha producido, sino que es una mera cantidad de trabajo indistinto, abstracto; es decir, la cantidad de tiempo de
trabajo que se ha gastado en producirla. De eso deriva un grave inconveniente: no son los hombres mismos quienes
regulan la producción en función de sus necesidades, sino que hay una instancia anónima, el mercado, que regula la
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Texto completo disponible en: www.traidores.org/ndi/Ant0Jappe.htm.
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