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Una lucha por un aumento de salario, por ejemplo, no es en sí reformista: se transforma en reformista
cuando esa lucha es codificada en términos burgueses por el sindicalismo, transformando la
reivindicación en reforma; por ejemplo. Sin esta transformación, que en plena paz social siempre
domina las reivindicaciones salariales, lo que plantea la lucha es un ataque a la tasa de ganancia, a la
parte del producto social apropiado por la burguesía, y en ese punto se mueve en el terreno clasista
de la reapropiación de la producción, independientemente de lo que piensen los protagonistas y
aunque sea bajo una determinación primaria. Lo mismo con lo demás: tiempo, condiciones…
(La Lumbre
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)
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Es doloroso, y a la vez de alguna manera comprensible , ver que en épocas de crisis los trabajadores defienden su
fuente de trabajo... en vez de defender su fuerza de trabajo. Defender su fuerza de trabajo para que no los
revienten, para que no los vuelvan locos, para que no los humillen, para que no los maten en “accidentes laborales”,
para arrancarles las mejores condiciones posibles en lo inmediato y como clase.
La respuesta por lo tanto no es complicada. Al contrario, la contrarrevolución es la que complica todo, llegando a
presentarnos hasta lo que necesitamos y sentimos en las tripas como algo ilógico o absurdo, y como lo más humano
y natural nuestro sacrificio en el altar de la economía nacional, dando a entender que las necesidades de la
burguesía son las necesidades de todos.
Los sindicatos son órganos vitales del Estado burgués para desempeñar tal función. En efecto, ellos
representan el "mundo del trabajo" al interior del capital, es decir al proletariado liquidado como clase,
sectorializado; negociando, como cualquier otro individuo de la sociedad mercantil, el precio de venta
de su mercancía (fuerza de trabajo), que asegure a su vez una "razonable" tasa de ganancia y que
garantice la paz social. Frente a ese tipo de órganos, el proletariado lucha por organizarse fuera y
contra los sindicatos que en tanto que obstáculos en la vía de la revolución comunista, deberán ser
destruidos por completo.
(Grupo Comunista Internacionalista, “Tesis de orientación programática")
Cabe agregar, que el rechazo al sindicato no es una elección a priori del enemigo. Reconocemos que, bajo ciertas
circunstancias y en diversos lugares, pudo haber sido una herramienta de lucha; pero hoy por hoy, lo maneja la
burguesía a su antojo. Además de no tener sentido su recuperación, ya que es obsoleto como herramienta de clase.
Un sindicato se convierte en una herramienta de lucha cuando sus miembros justamente lo superan, y utilizan sólo el
nombre mas no la organización sindical como debe ser. Por lo tanto, se mantiene la “etiqueta” pero es objetivamente
un núcleo proletario de lucha que ha prescindido de las herramientas sindicales concebidas.
Para que se comprenda: no nos asusta la palabra sindicato, estamos contra su estructura, fines y medios. A lo largo
de los años se ha usado el término sindicato como sinónimo de asociacionismo proletario o particularmente de
asociacionismo entre trabajadores, ocultando así que estos puedan juntarse y luchar por sus reivindicaciones fuera
(¡y hasta contra!) de la forma sindicato.
IDEOLOGÍA DEL ANTI-SACRIFICIO
Al sacrificio militantista se le opone una ideología no menos peligrosa que el resto de las
ideologías: el mito de "la liberación individual”, el mito de pensar que se puede elegir no ser
un explotado y un oprimido en esta sociedad. Como quien adquiere identidades en el
mercado de las apariencias del Capital, algunos creen elegir la de “ser libre”, ya que suponen
que no sacrificarse es ya de por sí rebelde, y este suele ser el refugio de la inactividad. Así
como es el refugio de la atomización individualista el asumir que el trabajo condiciona y
empeora nuestra actividad humana, resolviendo aquello de la peor manera: “yo no trabajo,
yo me auto-gestiono o sobrevivo como puedo, que los demás se jodan por no seguir mi
camino”.
Ni el sacrificio redentor de la tradición judeo-cristiana, y posteriormente del obrerismo, ni el
delirio del individuo-ciudadano opuesto a su propia clase, pueden servirnos de herramientas.
Nuestra vida está y estará llena de alegrías, de tristezas, de relajaciones, de tensiones y de
todos sus matices…
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Aporte de este grupo de la región ibérica en la discusión compañera de esta publicación.
Contacto: lalumbrexx@yahoo.com
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Comprensible porque, como decíamos anteriormente en este mismo número, perdida toda comunidad más precisa, en este
caso los trabajadores buscan lo más cercano que creen tener, y recurren equivocadamente a agruparse bajo la bandera de la
empresa que los contrata. Esto sucede porque piensan que es lo más fuerte que tienen en común -o quizás lo único- con sus
compañeros de trabajo.
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