cuadernosdenegacion2 clase.pdf


Vista previa del archivo PDF cuadernosdenegacion2-clase.pdf


Página 1...5 6 78924

Vista previa de texto


¿COMUNISMO? ¿ANARQUÍA?
“Queremos acabar con el capitalismo y eso no se consigue simplemente llamándose de una
forma u otra, como quien invoca un extraño conjuro.”
6
Grupo Ruptura. ¿Comunistas o anarquistas?
“El comunismo no es una sociedad que alimentaría adecuadamente al hambriento, cuidaría al

enfermo, alojaría al que no tiene casa, etc. No puede basarse en la satisfacción de las
necesidades tal como existen hoy o incluso como podríamos imaginarlas en el futuro. El
comunismo no produce suficiente para cada cual y lo distribuye equitativamente entre todos.
Es un mundo en el que la gente entra en relaciones y en actos que (entre otras cosas) dan
como resultado que sean capaces de alimentarse, cuidarse, alojarse... ellos mismos. El
comunismo no es una organización social. Es una actividad. Es una comunidad humana.”
Gilles Dauvé. Declive y resurgimiento de la perspectiva comunista.

Puede sorprender a muchos actualmente agitar por el comunismo y la anarquía, ya que ambas categorías están
impregnadas (y no sin motivo) de demasiada basura, y algunos hasta las consideran antagónicas. Más allá de los
7
rótulos y lo que se dice, existe la realidad de lo que se hace: definirse como comunista-anarquista no significa
que nuestra praxis necesariamente lo sea. De la misma manera, las formas de praxis que también se denominan
comunistas-anarquistas, no necesariamente son llevadas adelante por individuos que se definen como tales. De
hecho, la mayoría de las personas que participaron de los intentos revolucionarios no eran partidarias de tal o cual
ideología revolucionaria.
Los ejemplos sobran: gran cantidad de auto-denominados comunistas cocorean sobre su internacionalismo y
posición de clase, pero siempre en la práctica no hacen más que ubicarse en alguno de los dos bandos en las
guerras capitalistas -preferentemente de la “nación más oprimida” o menos desarrollada para justificar ese “mal
menor” que es el anti-imperialismo-. Otros auto-denominados comunistas pueden, también, afirmar la necesidad
de destrucción del Estado, pero en su propia práctica asumen la defensa del mismo hasta el extremo, no sólo
participando repetidas veces en elecciones parlamentarias, sino presionándolo una y otra vez a cumplir su función,
a parar su desequilibrio. En definitiva: a mantenerlo en pie, posponiendo su destrucción para el día del nunca
jamás.
Así también, algunos otros auto-denominados anarquistas, supuestamente irreconciliables con el Estado, han
llegado a ocupar puestos en el gobierno de la República en la España del ’36. Asimismo, existen ejemplos más
8
autóctonos y más ninguneados como los anarquistas K que apoyan activa y “críticamente” al gobierno de los
Kirchner en la región argentina.
Entonces, lo aseveramos: reconocerse de tal o cual doctrina no garantiza nada. Y, además, siguen sobrando
los motivos para seguir afirmando: preparamos las elecciones o bien, preparamos la revolución.
El comunismo y la anarquía no son un ideal a llegar: son formas de actividad y relaciones sociales, que se
manifiestan como tendencia en las luchas reales y concretas contra el capital y la vida alienada en general.
Mediante el comunismo en anarquía no se pueden dar soluciones a los problemas del capitalismo, no se propone
que éste sea más racional o moderno: esas son las bases del viejo mundo, y justamente se las quiere destruir, no
mejorar, ya que esa es la tarea del reformismo y no de los revolucionarios. Entonces, cuando nos preguntan
“¿Pero cómo es la sociedad que ustedes proponen?”, concluimos: esperando las respuestas a los interrogantes
de este mundo, no están fallando las respuestas, está fallando la pregunta.
La anarquía no es entonces un montón de medidas que se tomarán el día después de la revolución, es lo que
hacemos hoy para llegar a los días de la revolución, o para desenvolvernos mejor en situaciones prerevolucionarias.
Comprendemos que décadas y décadas de contra-revolución y pasividad a cargo de “comunistas” y “anarquistas”
provocan desagrado por esos conceptos: los países llamados “comunistas”, grupúsculos nacionalistas, populistas,
6

Texto aparecido el nro.2 de la publicación Ruptura (Madrid, España) y recomendado para ampliar sobre este tema
Contacto: gruporutura@hotmail.com
7

En nuestra historia los revolucionarios se han llamado a sí mismos o los han denominado de diferentes maneras: ludditas,
comunistas, socialistas, nihilistas, anarquistas, libertarios, situacionistas, encapuchados y hasta liberales (como el grupo en el
cual participaba Ricardo Flores Magón). Con estos adjetivos también se ha nombrado a diferentes reformistas y burgueses. Si
bien estas categorías tienden a mejorar la comunicación y el entendimiento, muchas veces logran todo lo contrario.

8
Para mayor información, leer el reportaje realizado a Federico Martelli en la revista Veintitrés de Febrero del 2007, titulado Los
anarquistas de Scioli. allí pueden leerse cosas como: “Tengo formación anarquista, socialista y peronista. Trato de rescatar de
cada uno lo mejor. Rescato de la ideología libertaria el amor por la libertad. Del peronismo la profunda transformación que
realizó. Partidos puede haber un montón, lo importante es cuál es el movimiento nacional que represente a los trabajadores.”

(¡¡!!) Extraído del nro.42 de la publicación ¡Libertad! (del grupo del mismo nombre). www.geocities.com/grupo_libertad

7