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"Los que hablan de revolución y de lucha de clases sin referirse explícitamente a la vida cotidiana, sin comprender
lo que hay de subversivo en el amor y de positivo en el rechazo de las obligaciones, tienen un cadáver en la boca”,
afirmaba Raoul Vaneigem y en ella se han escudado, y no sin razón, tanto él como los demás “reformadores de la
vida cotidiana”. Pero también podríamos entender esa afirmación comprendiendo su otra cara: Que quienes
hablan de transformar la vida cotidiana sin referirse explícitamente a la revolución y a la lucha de clases, sin
comprender lo que hay de subversivo en la acción individual pero a la vez social y de positivo en el rechazo de las
ideologías individualistas, también tienen un cadáver en la boca…
Ambas afirmaciones son verdades, pero separadas son sólo verdades parciales.
Nuestra mayor fuerza reside en la globalidad de nuestra implicación, en nuestra adhesión no a un grupo,
subcultura, ideología o jefe... sino al movimiento real de abolición de todo lo que nos hace ajenos a nosotros
mismos. “Lo que convierte a una lucha en global y universal no es su generalización y su generalidad, sino su

radicalidad; es decir si es transgresiva, subversiva, si atenta contra la totalidad del sistema, contra su legitimidad.
Aunque parcial, local, puntual, esta lucha contra cada aspecto de la violencia capitalista adquiere, si es radical, un
carácter total. No apunta a una distribución distinta del poder, sino a su destrucción. No pretende la estatización de
los medios de producción, sino la destrucción del valor de cambio y la gratuidad del don.”12

POST DATA:
No es nuestra intención adherir o contribuir a esos híbridos llamados "marxismo
libertario" o "anarco-marxismo", no estamos armando ningún rompecabezas, ni
añadiendo fragmentos de Marx a Bakunin (o viceversa), sino que tenemos en cuenta
a algunos anarquistas y a Marx (mas no a los marxistas) como ellos tuvieron que
valorar a ciertos revolucionarios del pasado para poder superarlos.
Por un lado, bajo la categoría de "anarquismo" se han nombrado, como ya dijimos, diversas corrientes y
concepciones del mundo incluso antagónicas, quizás por su propia falta de un guía o una doctrina más rígida. Lo
que afortunadamente ha permito a algunos anarquistas avanzar verdaderamente sin la pesada carga de esa
"sagrada familia" de pensadores y dogmas, a otros les ha permitido tomarse la libertad de llamar anarquismo a lo
que les vino en gana. Por el otro lado los marxistas han hecho con los textos de Marx, quien manifestó
expresamente "yo no soy marxista" también lo que les vino en gana. Entonces, agregar un "ismo" tras el nombre
de una sola persona, aunque ésta ya se encuentre muerta, tampoco garantiza nada.
Ya desde los inicios del movimiento obrero, ambas corrientes históricas contenían en sí mismas una expresión
reformista y otra revolucionaria, pero pareciera que actualmente en vez de reflexionar sobre sus puntos fuertes se
reivindican sus debilidades, y no sólo por parte del rival de cada una de ellas para el triunfo de su ideología en
alguna discusión mediocre, sino también desde el "ista" en cuestión. En su momento haberse denominado como
bakuninistas o como marxistas no permitió llegar a superar ambas ideologías, y es hoy que esa división nos llega
arrastrándose desde el pasado y cada vez más putrefacta. Nuestra ventaja de considerarlas como ideologías está
en que queda así muy clara la necesidad de superar lo que esa división tiene de falso problema. Para Debord,
cada una de ellas contiene “una crítica parcialmente verdadera, pero perdiendo la unidad del pensamiento de la

historia e instituyéndose ellas mismas en autoridades ideológicas”.
Una corriente puede haber comprendido que el Estado debe ser abolido a como dé lugar, la otra habrá
13
comprendido cuáles son las razones que llevan a instituir un Estado y para qué existe éste, por ejemplo ...
entonces ¿Qué vamos a hacer? ¿Cada uno defender su "ismo" en competencia con el otro, para así cada uno
tener una verdad parcial que separadas jamás llegarán a ningún lado?

Si nos subordinamos a un "ismo", seremos menos crítico con él que con los demás, ya que subordinaremos toda
nuestra actividad (incluyendo nuestra crítica) a la victoria del "ismo" por el cual hemos tomado partido. Nos
convertiremos en guardianes de ese “ismo”, en conservadores de esa tradición específica.14
Estas tendencias (anarquismo, marxismo, etc) son exigencias de la práctica, pero de lo que se trata es de la
teoría del proletariado, que es exigida por su práctica para auto-suprimirse como clase.

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Etcétera, Glosa marginal a las “Glosas críticas marginales”.

www.sindominio.net/etcetera

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Cualquier ejemplo siempre puede ser mal entendido, particularmente en este no hacemos como algunos pretenden
complementar el “idealismo” del anarquismo con el “economicismo” de Marx, primero porque no nos importa hacerlo, y
segundo y fundamentalmente porque no caricaturizamos a esas corrientes con esos estúpidos y erróneos adjetivos.
14

Ricardo Fuego, La propaganda subversiva y los ismos. www.geocities.com/cica_web

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