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especie de “tomar y devolver” a su propia clase, pero nunca un “inventar”. Si señalamos aquí de quiénes tomamos
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las citas publicadas, no es porque estas sean “más verdaderas” por el prestigio de quienes las hayan formulado:
lo hacemos porque puede abrir enlaces a los textos y/o autores expuestos. Lo mismo cuenta para los textos
nombrados al final de esta introducción.
Como en todos los casos en que publicamos citas, textos, panfletos o fragmentos, dicha inclusión no implica en
absoluto una reivindicación acrítica de los mismos, sin importar a quién pertenecieron esas palabras, los militantes
que las escribieron o las organizaciones de las que formaron parte. Constituiría el más puro idealismo el
pretender que un individuo, en un momento dado, haya podido afirmar todo el proyecto de la revolución, y
que en plena sociedad capitalista no podamos estar influenciados, al menos minimamente, por la
ideología burguesa.
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Entonces, lo subrayamos: la teoría revolucionaria es consecuencia de las luchas llevadas adelante por los
mismos explotados y oprimidos, cuando sintieron la necesidad de organizarse para acabar con lo que los
convertía en esclavos, y no la obra de alguna o algunas mentes.
“El anarquismo –escribía Malatesta- desde sus orígenes no tiene ningún vínculo necesario con ningún sistema
filosófico. El anarquismo nació de la rebelión contra las injusticias sociales. Cuando algunos se propusieron abatir
al Estado y a la propiedad, allí nació el anarquismo.”
"Para nosotros -escribían Marx y Engels en "La ideología alemana"-, el comunismo no es un estado que debe
implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que
anula y supera al estado de cosas existente"
Más allá de los “ismos” y de los autores nombrados (a los cuales podemos realizar una infinidad de críticas
despiadadas), está claro que lo que queda por hacer es enorme y sólo podrá ser llevado a cabo por la realización
misma de la revolución social, y no por la reflexión acerca de ideologías, libros y publicaciones… Pero esta
situación a ciegas, y sin saber dónde nos encontramos, se nos presenta como otro obstáculo a superar.
“Nosotros no tenemos nada que venderle a nuestros hermanos de clase, nada con
qué seducirlos. No somos un grupúsculo compitiendo en prestigio e influencia con
los demás grupúsculos y partidos que dicen representar a la clase obrera, y que
pretenden gobernarla. Somos proletarios que luchan por auto-emanciparse con los
medios que tienen a su alcance, y nada más.”
de la autodisolución del Núcleo de Ira. Marzo del 2006, Chile.
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Prestigio teórico que aman poseer los intelectuales y sus ávidos lectores, y prestigio organizacional para el así llamado
hombre práctico.
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“Las teorías no están hechas mas que para morir en la guerra del tiempo: son unidades más o menos fuertes que hay que
emplear en el combate en el momento justo; y sean cuales sean sus méritos o sus insuficiencias, ciertamente no se puede
emplear más que aquellas que están ahí a su debido tiempo. Así como las teorías se deben reemplazar porque se desgastan
con las victorias decisivas, más aún que con las derrotas parciales, así ninguna época viva ha salido de una teoría [...] [La
revolución] de ningún modo es una ciencia positiva y dogmática, sino un arte sujeto a algunos principios generales y, mas aun
que eso un drama apasionado.” (Guy E. Debord, In girum imus nocte et consumimur igni)
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