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barrio y las asociaciones de consumidores, ya no sería explotación. 26 Otra vez su confusión de desear un mundo
con trabajo asalariado para todos es nociva y su base es el desconocimiento, porque el capitalismo no podría
existir si todos fuésemos explotados “de buena manera” y en trabajos relativamente sanos. Bajo estas supuestas
condiciones, no existiría ese ejército de reserva tan necesario para los capitalistas, y desaparecería el miedo a
perder el trabajo, que es justamente lo que mas nos ata a él.
En sus ataques de pseudo-ira exclama que nos van a remplazar a todos por robots, pero no piensa que los robots
luego de trabajar no consumen lo producido, o que él cuando trabaja vale menos que un robot: si la máquina se
rompe hay que pagar para arreglarla, en cambio si él se lesiona basta con despedirlo y tomar otro. Además, el
autómata necesita de un proceso de fabricación, mientras personas a la espera de un puesto de trabajo hay miles
y se consiguen sin gastar un peso.
Es por eso que sus propuestas siempre son idealistas… por lo tanto, según la ideología ciudadanista las cosas
no cambian para bien porque quienes nos gobiernan son gente mala, o tal vez porque nosotros aún no
somos lo suficientemente buenos para cambiarlas: La modificación de la conciencia, separada de las
condiciones materiales, bastaría para trasformar lo existente. Respondemos con Alain C: “El capital no es una
fuerza neutra que, "orientada" convenientemente, podría engendrar la felicidad de la humanidad de la
misma manera que provoca su perdición. No puede ‘descontaminar de la misma manera que contamina’, como
pretendía un ciudadanista ecologista, puesto que su propio movimiento lo conduce ineluctablemente a contaminar
y destruir, o sea, el movimiento de acumulación y de producir para dicha acumulación pasa por encima de
cualquier idea de ‘necesidad’, así como de la necesidad vital que supone para la humanidad preservar su medio
ambiente. El capital tan sólo obedece a sus propios fines, no puede ser un proyecto humano. Ante él no están las
necesidades de la humanidad, sino la necesidad de la acumulación. Si por ejemplo, se dedica a reciclar, la rama
que se cree para ello hará todo lo necesario para tener siempre cosas que reciclar. El reciclaje, que no es más que
otra forma de producir materia prima, crea siempre más desechos ‘reciclables’. Además, contamina tanto como
cualquier otra actividad industrial.”
Por su mismo idealismo no se sentirá ofendido por lo que podamos decirle, en su totalitarismo democrático hay
lugar para todas las ideas. Pero eso sí, bajará su bandera de la tolerancia en cuanto las palabras sean superadas
por los hechos. Puede obligar, por ejemplo, al explotado a dialogar con su patrón, pero si el explotado responde, el
ciudadano corre a llamar a la policía con alegría y sin remordimientos.
No hemos criticado a los ciudadanistas porque no tengamos los mismos gustos, los mismos valores o la misma
subjetividad. Y tampoco hemos criticado a los ciudadanistas en cuanto personas, sino al ciudadanismo en cuanto
falsa conciencia y en cuanto movimiento reaccionario.27
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Gilles Dauve, ¿Qué anti-capitalismo?
Alain C, El impase ciudadanista. Contribución a la crítica del ciudadanismo.
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