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Así, el aprendiz de esclavo repite la frase que le impone su opresor y que lo encadena: “estudio para poder
trabajar en lo que quiera”. De esta manera, lo que el esclavo asalariado cree que es su libertad, son en realidad
las leyes del mercado de fuerza humana, que se ofrece al mejor postor para ser explotada. Esta creencia permite
que la oferta de fuerza de trabajo se adecue a las necesidades futuras del capital, que se expresará en la
demanda de esclavos asalariados. Su función de clase reproduciéndose como explotada será mejor
asumida en la misma medida en que sus componentes se crean realizando su libertad; esos esclavos
preparando y afirmando su propia esclavitud asalariada serán tanto mejores en la misma medida en que
crean no pertenecer a la clase de los explotados.
Incluso cuando los estudiantes de hogares proletarios entran en lucha no rompen -o no lo hacen de manera
suficientemente radical- con toda esa ideología. Esa misma inconsciencia de clase, se cristaliza en la pretensión
de ser un movimiento propio, “el movimiento estudiantil”, sin contar aquí la fuerza de las ideologías marxistasleninistas u otras que hablarán de un “movimiento pequeño burgués” y repetirán a coro con toda la
contrarrevolución que “los estudiantes quieren tal cosa o reclaman tal otra”… ¡Como si pudiesen tener intereses
propios de estudiantes y nada más! Todas las ideologías sobre la originalidad del “movimiento estudiantil”
expresan los intereses de la clase dominante, su deseo de que exista entre ella y el amenazante
proletariado una categoría sin clases que sirva de amortiguador, de colchón social. ¡Como si en una época
de esta vida los seres humanos pudieran reproducirse sin pertenecer a ninguna de las clases! ¡Como si por el
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hecho de ir a la universidad se diluyera la pertenencia a una clase social!
CLASE MEDIA.
Hay una diferencia de forma, mas no de contenido, entre el individuo que es explotado
directamente por un burgués en una fabrica, empresa o negocio; y el que monta cualquier
tienda, quiosco, huerta o cualquier forma de vida que suponga -sin emplear a nadieganarse la vida mediante la propia fuerza de trabajo sin encontrar a nadie directamente
dispuesto a comprarla. En ambos casos se trata de fuerza explotada por el capital para la
valorización. El capital se ahorra los medios de producción, y el proletario los pone a su
servicio en el caso del autónomo. En el caso del sector servicios el capital marca los precios y por tanto la parte
que le corresponde al autónomo (su salario disfrazado), la parte de gasto y de plusvalía...
Están tambien aquellos empleados del servicio público que creen que forman parte del poder del Estado y solo
son un engranaje en su funcionamiento. O los trabajadores de “cuello blanco” que nombrábamos anteriormente…
Estos sectores suponen tener intereses propios, por sobre la lucha de clases, pero están tan fuertemente
condicionados por la ingobernable dinámica de la economía como un simple proletario obrero.
Las clases no son simples y estáticas condiciones económicas. A veces, por ejemplo, la burguesía cede parcelas
de medios de producción al proletariado porque no le son rentables. De ahí la masiva existencia de proletarios con
tierras (que no son campesinos) quienes tienen que realizar todos los gastos para la construcción de la mercancía,
de la que luego se apoderará el capital para extraer el plusvalor, pagando al proletario únicamente su fuerza de
trabajo.
Resulta que para los liquidadores de nuestra clase, ser clase media es pertenecer a esa burguesía ascendente
que tanto sentimos nombrar, pero al mismo tiempo, en un rapto esquizofrénico para nada inocente o casual,
incluyen también a quienes ganan un mísero salario y tienen unos pocos ahorros. Del otro lado, se es proletario
cuando se está en la más estricta miseria. Entonces, según ellos... ¿Hay que esperar a que nos despidan del
trabajo y vivamos en un basurero para ser proletario? ¡Claro que no!
El trabajador explotado no puede protestar porque tiene un trabajo que hoy es extremadamente difícil conseguir, el
desocupado no puede quejarse porque aún come y hay gente que ya no tiene para comer… entonces los únicos
con derecho a protestar son los muertos de hambre que ya no pueden alzar su voz. Este discurso representa, sin
más, el acogedor sueño vigil de la burguesía, elevándose con disimulo sobre el espacio aéreo de un seguro
condominio en las afueras de la ciudad, como una nube de perfume importado con aroma a sangre de proletario.
Entonces, lo reafirmamos: somos proletarios. Es verdad que nuestra clase tiene enormes debilidades, que
está infectada de ideología burguesa que hay que exterminar, y también que hay proletarios en diferentes
niveles y condiciones de explotación. Pero somos proletarios todos, y hasta que no nos consolidemos en
fuerza inquebrantable seguirán pasando siglos y siglos de delicado adormecimiento en las garras de
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Se ha editado recientemente una publicación titulada “La Miseria: Publicación contra la Universidad” con el objetivo de luchar
desde dentro de la universidad, no por reivindicaciones parciales y sectorizadas, sino por la erradicación de la misma y de todo
el sistema de trabajo asalariado. Para ampliar sobre este tópico puede descargarse directamente desde el blog de la
publicación, www.lamiseria.wordpress.com
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