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nuestros explotadores, quienes seguirán masticándose nuestras yugulares hasta matarnos, para pasar a
succionar entonces las de nuestros hijos y las de los hijos de nuestros hijos por siempre jamás.
Existe una gran debilidad por parte de nuestra clase al reconocer en numerosos proletarios a la clase media. Lo
que deberíamos empezar a realizar es una crítica a las debilidades de nuestra clase y dejar de colocar a
nuestras debilidades como algo exterior a nosotros.

CIUDADANISMO.
Si existe una mayor negación del proletariado como clase, mayor a los conceptos raciales,
religiosos, o que antes hemos nombrado (estudiantes, campesinos, etc) es la categoría de
ciudadano, pseudo-clase social que nos desintegra en la apariencia de su integración.
Esta categoría completamente aclasista es verdaderamente una ideología, con sus métodos
para idealizar la realidad y su finalidad que pareciera ser humanizar el capitalismo, como si
fuera posible maniatar algunos de sus tentáculos para volverlo “más justo”.

Las raíces del ciudadanismo deben buscarse en la disolución del viejo movimiento obrero, cuando ya ninguna
fuerza se sentía capaz de emprender la transformación radical del mundo y en vista de que la explotación seguía
su curso, era necesario que se expresara alguna forma de contestación, ésta fue el ciudadanismo.25
La lucha de clases es sustituida aquí por la participación política de los ciudadanos, que eligen a sus
representantes. Aquellos componentes que se sientan más “héroes” actuarán constantemente para hacer presión
sobre ellos, con el fin de que apliquen aquello para lo que fueron elegidos. Naturalmente, los ciudadanos no deben
en ningún caso sustituir a los poderes públicos. Se les deja de vez en cuando, en el extremo de su “radicalidad”,
practicar la "desobediencia cívica" (ya no "civil", término que recuerda con excesiva incomodidad a la "guerra
civil"), para obligar a los poderes públicos a cambiar de política.
Para encubrir las diferencias entre pobres y ricos, las leyes y constituciones elaboradas por los legisladores de la
clase dominante pretenden que en realidad todos somos "iguales ante la ley". Pretenden así que olvidemos
nuestras diferencias de clase, por la posibilidad de tener el derecho de votar o mayoría de edad. La ciudadanía
es la consagración del proletario convertido en individuo ideológicamente aburguesado (pues su
condición económica sigue siendo la misma). El ciudadanismo se desarrolla, además, como ideología propia
de una sociedad que no concibe la superación de este sistema. Al ciudadano jamás lo dejan ver más allá de sus
propias narices, pero no contento con eso opinará sobre todo, intentando hacerse entender por medio del
miserable lenguaje que le han dado, diciendo que los problemas son aislados y que sus razones son inmediatas
-si es que alguna vez concibe que puedan llegan a tenerlas-. Cuando no opina sobre la farándula, el clima o el
fútbol, ama hacerlo sobre lo que comprende como “problemas sociales”: es exactamente eso lo que lo hace sentir
un verdadero ciudadano.
Así, se quejará del tópico de moda, “la inseguridad”, y dirá por ejemplo que “le roban en todas partes”, sin
encontrar ni por asomo las causas de ello en las relaciones capitalistas. Por esto mismo jamás se sentirá robado
por el Estado al pagar impuestos, en su trabajo por su patrón, o en el supermercado por las empresas, y
cuando le metan cámaras en su casa y vigilen todos su pasos o -gracias a sus pedidos de políticas de “mano
dura”- comiencen a meter personas indiscrimidamente en las cárceles o directamente las asesinen por gatillo fácil
(ambos casos donde la mayor cantidad de víctimas siempre son los proletarios), no sentirá que sus reclamos son
una causa de ello, o que venía avalando esas políticas.
Cuando quiere ser bueno con la humanidad es aún peor y expone propuestas como la tasa Tobin, un impuesto del
0,1% sobre el flujo de capitales internacionales para apalear el hambre en todo el mundo. Pero… ¿Por qué los
capitalistas querrían acabar con el hambre y la pobreza en el mundo? Su inocencia e ignorancia no son dañinas
por irrealizables, son dañinas porque confunden y distraen con estupideces a los proletarios que quieren
transformar la realidad. “En todas las revoluciones anteriores, -escribía Rosa Luxemburgo en 1918- los

combatientes se enfrentaban a cara descubierta: clase contra clase, programa contra programa. En la revolución
presente las tropas de protección del antiguo régimen no intervienen bajo el estandarte de las clases dirigentes. Si
la cuestión central de la revolución fuera planteada abierta y honradamente: capitalismo o socialismo, ninguna
duda, ninguna vacilación serían hoy posibles en la gran masa del proletariado.”
Comprende que la explotación existe, pero la entiende casi siempre como un trabajo precario y mal pagado, lo que

efectivamente es el caso de la inmensa mayoría de los asalariados del planeta. Pero esta definición restrictiva
implica que crear durante seis horas diarias softwares educativos a cambio de un buen salario y en un ambiente
que respete el entorno, sin ninguna discriminación étnica, sexual o de género, en conexión con los habitantes del
25

Alain C, “El impase ciudadanista. Contribución a la crítica del ciudadanismo”. Editado por Mariposas del Caos en “Textos
contra el ciudadanismo”. Disponible en: http://ar.geocities.com/mariposasdelcaos/ciudadanismo.html

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