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Juan Domingo Perón
Modelo Argentino para el Proyecto Nacional
Estoy convencido de que la comunidad organizada es el punto de partida
de todo principio de formación y consolidación de las nacionalidades, no
sólo en el presente sino también en el futuro.
En nuestra patria se han perdido –y se siguen perdiendo– muchas vidas procurando la organización nacional. A la luz de este hecho, resulta claro que hemos
llegado a cierto grado de organización del Estado, pero no hemos alcanzado a
estructurar la comunidad organizada. Más aún, muchas veces los poderes conferidos al Estado trabajaron para que no se organizase el pueblo en comunidad.
La comunidad debe ser conscientemente organizada. Los pueblos que carecen de organización pueden ser sometidos a cualquier tiranía. Se tiraniza lo
inorgánico, pero es imposible tiranizar lo organizado. Además, como una vez expresé, la organización es lo único que va más allá del tiempo y triunfa sobre él.
Para organizar una comunidad se requiere la concurrencia de muchos
factores.
En primer lugar, nada se edifica sin claridad de objetivos, sin la base de
una ideología común que reúna a los hombres que sienten de una misma
manera lo que consideran fundamental para el país. Sabemos que esto se
concreta en una doctrina que abre un amplio espacio de coincidencia no sólo aceptado por la mayoría de la comunidad, sino también puesto en práctica
en su organización.
Es necesario, además, instaurar un inalienable principio de objetividad. Que
la organización sea objetiva significa que todo fundamento de estructuración
debe prescindir de abstracciones subjetivas, recordando que la realidad es la única verdad. Y no puedo pensar otro criterio de objetividad que no sea la verdad. y
la presencia de la voluntad del Pueblo como guardián de su propio destino.
Para que esto sea posible deberemos alcanzar un alto grado de conciencia
social, que entiendo como la identificación por parte del hombre de sus derechos inviolables, sin enajenar la comprensión de sus deberes.
Por último, si tuviera que decidirme por un factor aglutinante, optaría
por la solidaridad social, como fuerza poderosa de cohesión que sólo un
pueblo maduro puede hacer germinar.
Estos factores colaboran para que la comunidad organizada constituya
un verdadero sistema, en la medida en que esté armónicamente estructurada
en todos los niveles que la integran.
La asimilación de estos conceptos es muy importante, porque si es cierto
que la comunidad organizada configura en su misma naturaleza un sistema,
deben esperarse de ella los mejores resultados posibles.
La organización de la comunidad implica una tarea ardua que requiere
programación, participación del ciudadano, capacitación y sentido del sistema para su orden y funcionamiento.
Considero imperioso refirmar que la organización de la comunidad –al
igual que todas las organizaciones– debe estar en manos de quienes posean,
a través de su acción y experiencia, innegable vocación de servicio público,
aptitud de conducción y capacidad concreta para el estudio de las cuestiones
relativas al desarrollo social del país.
Tales ciudadanos deben representar solamente intereses legítimos y aspiraciones justas, actuando, por otra parte, con absoluta y radical autenticidad. No
debe olvidarse que las organizaciones sirven en la práctica, básicamente, por la
calidad de los dirigentes que tienen a su frente. Cuando la organización supera
al hombre y lo subordina, toda la idea de la conducción como arte de gobernar
desaparece por la debilidad de funcionamiento del sistema.
La comunidad organizada debe conformarse a través de una conducción
centralizada en el nivel superior del gobierno, donde nadie discute otro derecho que el de sacrificarse por el pueblo, una ejecución descentralizada y un
pueblo libremente organizado en la forma que resulte más conveniente a los
fines perseguidos.
En síntesis, unidad de conducción, descentralización de ejecución y una
concepción que emane del sentir del pueblo, son las pautas básicas para
la organización. La pluralidad de pensamiento y las críticas constructivas
representan elementos esenciales de esa misma forma de organización y
funcionamiento.
Cuando la comunidad argentina esté completamente organizada, será
posible realizar lo que sigo interpretando como misión de todos los ciudadanos: hacer triunfar la fuerza del derecho y no el derecho de la fuerza.
Me parece indudable que sólo la libre decisión del pueblo argentino
puede llevar a cabo la culminación de la comunidad argentina. Pero no hay
pueblo capaz de libre decisión cuando la áspera garra de la dependencia lo
constriñe. De ahí que comunidad organizada significa, en última instancia,
comunidad liberada.
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2. El hombre, la familia, la sociedad y la cultura
A) El hombre argentino
He afirmado repetidamente que el hombre es principio y fin de la comunidad organizada. Es por ello que nuestro propósito de constituir y consolidar
