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Juan Domingo Perón
Modelo Argentino para el Proyecto Nacional
actual ya tiene la capacidad crítica necesaria para permitirnos una política nacional inteligente, que concrete ese potencial, lo trabaje con programas efectivos
y unidad de criterio, y opere recíprocamente con todos los centros del mundo.
Tiene que generalizarse también la idea de que la dependencia tecnológica es más difícil de revertir que la dependencia comercial o financiera. En lo
comercial, pueden modificarse rápidamente estructuras, y en lo financiero
lograrse un cambio de financista.
Lo científico-tecnológico requiere una larga sedimentación, la cual exige la acción decantadora del tiempo, y sólo rinde fruto real cuando alcanza
cierto nivel de costo y aceptable grado de perfectibilidad. Lo importante es
que en materia de ciencia y tecnología debe trabajarse para el presente y el
futuro al mismo tiempo.
Este concepto tiene una seria implicación inmediata: toda tecnología incorporada desde el exterior –y aún la tecnología nacional– puede desarrollarse con limitaciones o bien ser ampliamente difundida.
No ayuda a la liberación la existencia de estrechos compromisos tecnológicos. Ésta es una clara orientación que la sociedad debe tener en
cuenta para establecer reglas de juego precisas en el proceso de incorporación de tecnología y de capital extranjeros, así como para el comportamiento de los sectores productores y usuarios de tecnología en el nivel
nacional.
Además, como el ritmo de crecimiento depende del ritmo de aplicación
de la tecnología en función productiva, en la medida en que se quiera un
crecimiento suficiente del producto, será también necesario llegar a, por lo
menos, cierto nivel de desarrollo tecnológico propio.
Es muy difícil determinar cuál es el nivel de acumulación de conocimientos científicos suficiente. En tal sentido, la sociedad deberá tratar de establecer algunos criterios razonablemente objetivos, para que pueda tomarse una
decisión sobre el particular.
La cuestión es fundamental, pues no puede existir desproporción alguna
entre el nivel de suficiencia científico-tecnológica y el de los recursos que se
vuelquen en su desarrollo.
ámbitos de la actividad económica requieren de los científicos y tecnólogos una
determinada conducta en lo que atañe a logros y procedimientos. Esto define
algunos caracteres de la fisonomía que debe tener el campo de la ciencia y el de
la tecnología. Otros derivan de sus propios requerimientos.
En esencia, se trata de que el campo científico-tecnológico tenga un nivel
de conocimiento suficiente como para ser razonablemente autónomo.
Ningún país puede aspirar hoy a una total autarquía, y el nuestro no puede
cubrir con igual eficiencia todas las necesidades científico-tecnológicas. Pero
será vital que las decisiones sobre el desarrollo de nuevos conocimientos, y
particularmente los conocimientos que se incorporen a nuevas inversiones,
queden en manos nacionales, o sea, gobernables por el país.
Debe haber, en consecuencia, un poder nacional de decisión para conducir lo científico-tecnológico que nos interese.
Se trata, además, de no hacer de la acumulación de conocimientos científico-tecnológicos el objetivo del cambio. Por el contrario, se trata de identificar al conocimiento científico-tecnológico que es indispensable para el
modelo de sociedad propuesto.
Considero que el campo científico-tecnológico debe aportar conocimientos
para desarrollar una capacidad adecuada, que permita disponer suficiente poder
nacional de decisión, pues cada sector de conocimiento contribuye a fortalecerlo; tener disponible en el momento preciso la tecnología adecuada para lograr
los mejores resultados en cada una de las actividades económicas y exportar tecnología con el máximo grado de complejidad posible; sustituir progresivamente
la importación de tecnología realizándola a niveles adecuadamente económicos;
establecer los sectores de conocimientos necesarios para que sean asumidos por
la sociedad, a fin de estar en condiciones de adoptar las pautas que se ajusten a
su propia fisonomía; y alcanzar una conducción lo suficientemente prudente
como para que nuestro país no sufra los males del desarrollo tecnológico, cuyas
consecuencias estamos viendo en los países superdesarrollados.
D) Elección de Objetivos
La sociedad científico-tecnológica que propongo a partir de la evaluación
conceptual expuesta debe elegir ciertos objetivos esenciales en su acción permanente. Para establecer estos objetivos hay que tener en cuenta que todos los
E) Incentivación de la creatividad
La sociedad que visualiza el presente Modelo debe asignar a este campo la
misma importancia que se asigna a los ámbitos ya considerados.
Se requiere la máxima incentivación del esfuerzo creativo, desarrollando
también criterios de adaptación de tecnología externa en la medida en que
sea conveniente, pero sin ubicar a nuestra sociedad dentro de un simple modelo adaptativo.
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