modelo argentino para el proyecto nacional II.pdf


Vista previa del archivo PDF modelo-argentino-para-el-proyecto-nacional-ii.pdf


Página 1...11 12 13141532

Vista previa de texto


Juan Domingo Perón

Modelo Argentino para el Proyecto Nacional

dad política o de las naciones más fuertes. Por el contrario, todos los sectores,
dentro de cada país, y el conjunto de las naciones, en el orden internacional,
deben participar en dicha tarea.
Esto no constituye una utopía, pero tampoco es tarea fácil de lograr, particularmente en un mundo convulsionado política e ideológicamente, donde el interés privado prevalece sobre el interés social.
Es necesario avanzar gradualmente, por etapas, evitando las formas violentas
de cambio que sólo significan tremendos costos sociales para cualquier comunidad organizada. Los acuerdos en el nivel nacional y las integraciones regionales
son el primer paso trascendente para alcanzar la meta propuesta y para ello el
país debe estructurarse como un verdadero sistema. En él debe disponerse de un
medio que oriente la acción y al mismo tiempo sirva de patrón para confrontar
las realizaciones, como entiendo debe ser el Proyecto Nacional.

generaciones futuras, sino que refuerza los lazos de dependencia especulativa
entre grupos e intereses privados reñidos con el interés de la comunidad.
La exigencia de una sociedad plenamente realizada no sólo implica
pensar en el presente, sino también en el futuro. Para ello debemos regular y analizar las necesidades dando preeminencia a las más auténticas y
compatibilizándolas con nuestra liberación dentro de un marco de Democracia Social.
A tal fin, sería conveniente que existiesen los medios que identifiquen
objetivamente esas necesidades, con el propósito de canalizarlas y sugerir su
satisfacción, aún cuando el Pueblo no haya llegado a expresarlas en forma de
demanda concreta.
Lo afirmado precedentemente implica reconocer que la demanda no
puede ni debe ser identificada exclusivamente a través del mercado, sino que
requiere algo de mayor contenido social.
Para lograrlo será necesario previamente establecer una escala de valores
a partir de la cual el patrón de demanda se ajuste a la concepción social y
universalista.
La oferta interna de bienes y servicios deberá, entonces, responder a esta
demanda, y para ello todas las fuerzas productivas coordinarán su acción a
fin de lograr una sociedad realizada en los términos expresados.
La preservación de nuestros recursos, particularmente los agotables, el
permanente control sobre ellos y sobre el proceso productivo son requisitos
indispensables cuya ausencia hará naufragar cualquier intento de desarrollo
y real independencia.

C) Necesidad del acuerdo interno
Difícil resultará integrarse dentro del marco regional y más aún del internacional, si previamente no establecemos las bases de acuerdo dentro del país.
se deben definir las políticas en las distintas actividades y comprometer a todos
los sectores sociales. Cada uno en su función deberá realizar una tarea solidaria
para aprovechar al máximo la capacidad creativa del país.
Los compromisos que se contraigan serán concretos, efectivos y estables,
independientemente de quién ejerza el liderazgo o el gobierno, porque este
último es circunstancial, mientras que aquéllos deben ser permanentes, aun
cuando actualizables.
Los planes de desarrollo constituyen la expresión económica de este acuerdo
general e indican el camino y las metas a lograr, basadas en aproximaciones sensatas y acordes con la realidad presente y la estimación del futuro. La planificación
desmedida conduce inexorablemente a la pérdida de la libertad y de la creatividad
o bien a la subestimación y abandono de los fines perseguidos, mientras que la
falta o insuficiencia de la acción planificada, a la vez que conduce al derroche de
recursos, debilita y –finalmente– deja a la Nación a merced de los poderosos.
D) Las necesidades y la oferta de bienes y servicios
Resulta paradójico observar cómo en un mundo que siente cada día con mayor fuerza la presión de la escasez de los recursos primarios, algunas concepciones tratan por todos los medios de fomentar el consumo en forma  irracional
y dispendiosa. Esto no sólo torna cada día más oscuras las posibilidades de las

E) La producción y el aprovechamiento de los recursos
Es habitual, cuando se hace referencia a la producción, centrar fundamentalmente la discusión en dos grandes áreas: nivel de autosuficiencia económica y papel del Estado en el proceso productivo. Tal vez en el pasado,
donde se procedía entendiendo al país como compartimento estanco y donde las concepciones ideológicas se alineaban en posiciones extremas, dicha
discusión tenía algo de sentido. En la época actual, y para mentes con visión
de futuro, enfoques de tal naturaleza carecen de todo valor.
Es indudable que si hacemos referencia a un mundo que tiende cada día más
a acelerar su integración y a coparticipar en la solución del problema de la escasez de recursos, tratando de incrementar el comercio internacional y de integrarse en el proceso productivo, resulta pueril y contradictorio dispersar esfuerzos.

80

81