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más tiempo y esfuerzo de lo acostumbrado. Decidió que si alguna vez volvía a pasarle
algo parecido; se adaptaría al cambio más deprisa. Eso facilitaría las cosas.
"Más vale tarde que nunca", se dijo con una exangüe sonrisa.
Durante los días sucesivos, Kof encontró un poco de queso aquí y allá, pero no eran
cantidades que durasen mucho tiempo. Esperaba encontrar una buena ración para
llevársela a Kif y animarlo a que volviera al laberinto.
Pero Kof todavía no había recuperado la suficiente confianza en sí mismo. Tuvo que
admitir que se desorientaba en el laberinto. Las cosas parecían haber cambiado desde
la última vez que había estado allí.
Justo cuando pensaba que había encontrado la dirección correcta, se perdía en los
pasillos. Era como si diera dos pasos adelante y uno atrás. Era todo un reto, pero
tuvo que admitir que volver a recorrer el laberinto en busca de queso no era tan
terrible como había temido.
Con el paso del tiempo, empezó a preguntarse si la esperanza de encontrar queso
nuevo era realista. ¿No sería un sueño?: De inmediato se echó a reír, al darse cuenta
de que llevaba tanto tiempo sin dormir que era imposible que soñase.
Cada vez que empezaba a desalentarse, se recordaba a sí mismo que lo que estaba
haciendo, por incómodo que le resultase en aquel momento, era mucho mejor que
quedarse de brazos cruzados sin queso. Estaba tomando las riendas de su vida en vez
de dejar simplemente que las cosas ocurrieran.
Luego se recordó que si Oli y Corri eran capaces de aventurarse, él también lo era.
Más tarde, Kof reconstruyó los hechos y llegó a la conclusión de que el queso de la
Central Quesera "Q" no había desaparecido de la noche a la mañana, como había
creído al principio. En los últimos tiempos, había cada vez menos queso y además, el
que quedaba, ya no sabia tan bien.
Tal vez el queso había empezado a enmohecerse y él no lo había notado. Tuvo que
admitir, sin embargo, que si hubiera querido se habría percatado de lo que estaba
ocurriendo. Pero no lo había hecho.
En aquel momento comprendió que el cambio no lo habría pillado por sorpresa si se
hubiera fijado en que este se iba produciendo gradualmente y lo hubiese previsto.
Quizás era eso lo que Oli y Corri habían hecho.
Se detuvo a descansar y escribió en la pared del laberinto:
Huele el queso a menudo para
saber cuándo empieza a
enmohecerse

Cuando llevaba sin encontrar queso durante un tiempo que le pareció muy largo, Kof
llegó a una inmensa Central Quesera que tenía un aspecto prometedor. Pero cuando
entró sufrió una gran decepción al ver que estaba totalmente vacía.