quien se ha llevado mi queso.pdf

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Mientras Kof se preparaba para salir, empezó a sentirse más vivo al tomar conciencia
de que por fin era capaz de reírse de sí mismo, vencer el miedo y seguir adelante.
- ¡Ha llegado el momento de volver al laberinto! - anunció.
Kif no se rió ni reaccionó.
Kof cogió una pequeña piedra afilada y escribió un pensamiento serio en la pared para
que su amigo reflexionase sobre él. Tal como tenía por costumbre, Kof incluso dibujó
un trozo de queso alrededor de las palabras con la esperanza de hacer sonreír a Kif y
de animarlo a buscar un nuevo queso, pero su amigo no quiso mirar.
En la pared se leía:
"Sin no cambias te extingues"
A continuación, Kof asomó la cabeza y observó el laberinto con ansiedad.
Pensó en cómo había llegado a aquella situación de carencia de queso.
Había creído que posiblemente no hubiera queso en el laberinto o que no iba a ser
capaz de encontrarlo. Aquellos pensamientos llenos de miedo lo estaban paralizando y
acabarían por matarlo.
Kof sonrió. Sabía que Kif se estaba preguntando: "¿Quién se ha llevado mi queso?",
pero lo que él se preguntaba era: "¿Por qué no me puse en marcha antes, por qué no
me moví cuando lo hizo el queso?".
Al adentrarse en el laberinto, Kof miró hacia atrás, consciente de la comodidad del
espacio que dejaba, y se sintió atraído hacia aquel territorio conocido pese a que
llevaba mucho tiempo allí sin encontrar queso.
Kof se sentía cada vez más angustiado, y se preguntó si realmente quería volver al
laberinto. Escribió una frase en la pared que tenía delante y se quedó un rato
mirándola.
"¿ Qué harías si no tuvieses
miedo ?"
Pensó en ello.
Sabía que, a veces, un poco de miedo es bueno. Cuando tienes miedo de que las cosas
empeoren si no haces algo, el miedo puede incitarte a la acción. Pero, cuando te
impide hacer algo, el miedo no es bueno.
Miró hacia la derecha. Era una zona del laberinto en la que nunca había estado y sintió
miedo. Entonces, respiró hondo y se adentró en el laberinto, avanzando con paso veloz
hacia lo desconocido.
Mientras intentaba encontrar el buen camino, lo primero que pensó fue que tal vez se
habían quedado esperando demasiado tiempo en a
l Central Quesera "Q". Hacía tanto
tiempo que no comía queso que se encontraba débil. Recorrer el laberinto le exigió
