Eduardo Camacho poliedrico creador 2010.pdf

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fructíferas conclusiones. Aunque puedan resultar en exceso subjetivos, como
posiblemente sea mi caso.
Comenzaré exponiendo que el mundo cultural de la Universidad de La
Laguna y, en especial el teatral isleño, se ha de sentir en deuda con el profesor y
amigo homenajeado en esta necesaria publicación donde mi artículo se publica,
junto a otros que hacen de este volumen una hermosa contribución al recuerdo.
Porque mucha fue su contribución, preocupación y aportación permanentes.
Eduardo era incansable, y tratándose de una personalidad tan tremendamente
rica, sugerente y creativa, caleidoscópica o multifacética, como la que expresó a lo
largo de su vida, será imprescindible que las investigaciones se hagan en varios
frentes. Como profesor, como pintor, como actor de teatro, como director, como
escenógrafo, como animador sociocultural, como gestor de la cultura, como
embajador cultural, como político, como ideólogo… Es cierto lo que ya se ha dicho
en los medios de comunicación tras su fallecimiento, y es que Eduardo Camacho
dedicó toda su vida a la creación y a la renovación de la plástica y del
teatro, concebidos como expresión de las artes experimentales,
sabiéndose heredero de las vanguardias históricas y de las que
impulsó el informalismo creativo del Grupo Nuestro Arte, aún
vigente en las obras de Pedro González, María Belén Morales o
Maribel Nazco. Desde 1962, cuando acabó sus estudios de Arte
Dramático en el Conservatorio Superior de Música y Declamación,
mantuvo intacto su espíritu crítico sobre los derroteros del quehacer
cultural en Canarias, en España y en el mundo, pues nunca pensó
que la creación fuera un fenómeno cerrado en el ámbito del
Archipiélago, aunque se nutriera en su raíz de la mirada insular…
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