Compendio de Textos para PAU UCLM 2025 26.pdf


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PRIMER MANUSCRITO

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terrupciones. Por último, hay que tomar en cuenta la jornada de
trabajo habitual antes y ahora. Esta ha sido elevada para los obre­
ros ingleses en la manufactura algodonera, desde hace veinticinco
años, esto es, exactamente desde el momento en que se introduje­
ron las máquinas para ahorrar trabajo, a doce o dieciséis horas dia­
rias por obra de la codicia empresarial [IX], y la elevación en un
país y en una rama de la industria tuvo que extenderse más o me­
nos a otras partes, dado el derecho, aún generalmente reconocido,
a una explotación incondicionada de los pobres por los ricos.
(Schulz, BewegungderProduktion, pág. 65).
Pero incluso si fuera tan cierto, como realmente es falso, que se hu­
biese incrementado el ingreso medio de todas las clases de la socie­
dad, podrían haberse hecho mayores las diferencias y los interva­
los relativos entre los ingresos, y aparecer así más agudamente los
contrastes de riqueza y pobreza. Pues justamente porque la pro­
ducción total crece, y en la misma medida en que esto sucede, se
a'Ílmentan también las necesidades, deseos y pretensiones, y la po­
breza relativa puede crecer en tanto que se aminora la absoluta. El
samoyedo, reducido a su aceite de pescado y a sus pescados ran­
cios, no es pobre porque en su cerrada sociedad todos tienen las
mismas necesidades. Pero en un estado que va hacia delante que,
por ejemplo, en un decenio ha aumentado su producción total en
relación a la sociedad en un tercio, el obrero que gana ahora lo
mismo que hace diez años no está ni siquiera tan acomodado como
antes, sino que se ha empobrecido en una tercera parte. (Ibid.,
págs. 65-66).

Pero la Economía Política sólo conoce al obrero en cuanto
animal de trabajo, como una bestia reducida a las más es­
trictas necesidades vitales.
·Para cultivarse espiritualmente con mayor libertad, un pueblo ne­
cesita estar exento de la esclavitud de sus propias necesidades cor­
porales, no ser ya siervo del cuerpo. Se necesita, pues, que ante
todo le quede tiempo parapoder crear y gozar espiritualmente. Los
progresos en el organismo del trabajo ganan este tiempo. ¿No eje­
cuta frecuentemente, en la actualidad, un solo obrero en las fábri­
cas algodoneras, gracias a nuevas fuerzas m':ttrices y a máquinas
perfeccionadas, el trabajo de 250 a 350 de los antiguos obreros?