LA ÉTICA DE PLATÓN.pdf


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destreza (bien sea corporal o mental) para la realización de algo, y el segundo
tipo es un saber entendido como conocimiento explícito y consciente de algo
(como ocurre, por ejemplo, en la ciencia). Es fácil observar que estas dos formas
de saber no tienen que ir necesariamente unidas, así el historiador y el crítico del
arte pueden saber explícitamente muchas cosas relativas a la belleza, pero es
muy posible que no sepan crear arte ni belleza. Parece ser que Sócrates pedía
un conocimiento del segundo tipo como garantía de las acciones buenas y justas.
De ahí la confusión que creaba en sus interlocutores cuando les preguntaba por
una definición de aquello para lo cual se les suponía expertos.

La crítica de Aristóteles al intelectualismo moral:

Nuestras convicciones vulgares parecen contrarias al intelectualismo moral pues
creemos que alguien puede saber que algo está mal y sin embargo realizarlo.
Para el intelectualismo moral la perfección moral es una consecuencia de la
perfección del intelecto o razón; sin embargo, otros autores como Aristóteles
se acercarán más al punto de vista corriente al considerar que el
conocimiento no es condición suficiente para la conducta justa y buena.
Este autor pondrá como fundamento de la práctica moral la perfección de la
voluntad más que la perfección del intelecto: la conducta buena no depende tanto
del conocimiento como de la disciplina de la voluntad en la realización de las
acciones justas. Así, desde el punto de vista de Aristóteles y en contra del
intelectualismo moral, cabe concluir que seguramente para ser justo es
necesario saber realizar la justicia, pero aquí esta palabra no designa un
conocimiento explícito y teórico de la justicia sino la posesión de una habilidad o
disposición para la realización de acciones justas.