RACISMO NÓRDICO COMPRIMIDO (2) (1).pdf

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presentar el peligro racial que suponían los semitas asimilados, difícilmente identificables. Asimismo, se
compara a los judíos con las plagas de ratas que propagaron la Peste Negra a finales de la Edad Media.
Por el contrario, Leni Riefenstahl, en “El triunfo de la voluntad”, mostraba en una reunión anual del
NSDAP, en 1935, a jóvenes y adolescentes que coincidían con el prototipo blanquirrubio y ojiclaro oficial
de rasgos nórdicos.
El racismo ario no afectó únicamente a los judíos, los gitanos o los extranjeros considerados inferiores
sino que también fue aplicado a personas de <<sangre germana>>. La discriminación racial se recrudeció
en Alemania y en los territorios conquistados conforme avanzaba la contienda bélica. Un ejemplo de
segregación <<genética>> es la expulsión de este alumno alemán no-ario (y no judío) de una escuela
superior en 1942:
Schillerschulle, Escuela Superior para niños de Stettin, antes: Schiller-Realgymnasium Stettin, 15 de
diciembre de 1942.
Distinguido señor Grawe:
Después de haber escuchado la conferencia sobre el bachillerato, el 10 de diciembre de 1942, he llegado
a la convicción de que la elevación de su hijo a un cargo directivo, facilitado por un título de bachiller,
contradice los intereses de la comunidad del pueblo alemán. Por este motivo, no he admitido a su hijo
para optar a dicho titulo.
Como, además, una continuada estancia de su hijo en la escuela, según mi opinión, dificulta la
educación racista de sus condiscípulos, después de escuchar la conferencia del 15 de diciembre de 1942,
he decretado la expulsión de su hijo de esta escuela, basándome en las <<Auslesebestimmungen IV>>.
El certificado de despido se lo remito adjunto.
¡Heil Hitler! Firmado: El director.
(Zentner, Dr. Kurt. Historia Ilustrada del Tercer Reich, Ed. Bruguera, Barcelona, 1975, pág. 339).
Durante la Segunda Guerra Mundial, el III-Reich alemán aplicó una política de reconfiguración racial en
el continente europeo a través de la eugenesia y el genocidio. Son numerosos los testimonios en este
sentido en países como Polonia.
La represión racista alcanzó tal magnitud en este ámbito que también afectó a los no judíos, como reflejan
las notas del escritor polaco (no hebreo) Estefán Otwinoski:
<<Recu erdo bi en el t error acechando en l as esqui nas de Varsovi a. (...) Era
dobl ement e amenazador para mí , pues recorrí a l as cal l es de la ci udad como si mpl e
pol aco que soy, o como j udí o, cal i dad que pret endí an at ri bui rme al gunos de mi s
compat ri ot as más cel osos de vel ar por el bi en de su pat ri a, escudri ñando mi perf i l y
mi s cabel l os negros. Recuerdo aquel l as mi radas que, desgraci adament e, no
pert enecí an úni cament e a qui enes buscaban un modo f áci l y rápi do de ganar al gún
di nero, si no tambi én a personas consi deradas como ci vi l i zadas. Suf rí l a más at roz
de las angusti as, la del hombre que, at rapado (por del at ores que l o creen j udí o), no
ll eva enci ma ni di nero ni document os en regl a, o poseí a document os mani f i est ament e
f al sos>> (Mi chel B orwi cz. La i nsurrecci ón del ghett o de Varsovi a, Ed. Oi kos-Tau S .
A., B arcel ona, 1987, pág. 30).
Un prisionero político español, el doctor Julio del Águila, confirma el clima de terror llevado a cabo por
los cuerpos genocidas alemanes en este testimonio sobre su estancia en el campo de exterminio de
Stutthoff, en Prusia Oriental:
