Informe Pandemia 241121.pdf


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irreversibles en mayor medida cuanto más jóvenes sean las personas que
utilizan las mascarillas y cuanto más tiempo se prolongue la medida de
“protección”, siendo de gravedad en edades tempranas, por el número de
horas diarias que se les obliga a usarla.
Para los niños y adolescentes, las mascarillas son una absoluta aberración. Tienen
un sistema inmunológico extremadamente activo y adaptativo y necesitan una
interacción constante con el microbioma de la Tierra. Su cerebro también es
increíblemente activo, ya que tiene mucho que aprender. El cerebro del niño, o el
cerebro del joven, está sediento de oxígeno. Cuanto más metabólicamente activo
es el órgano, más oxígeno necesita. Todos los órganos de los niños y
adolescentes son metabólicamente activos. Privar de oxígeno al cerebro de un
niño o adolescente, o restringir su oxigenación de cualquier forma, no sólo es
peligroso para su salud, es absolutamente criminal. La deficiencia de oxígeno
inhibe el desarrollo del cerebro y el daño resultante no puede revertirse. El niño
necesita que su cerebro aprenda y el cerebro necesita oxígeno para funcionar. No
necesitamos un estudio clínico para eso. Esto es fisiología simple e indiscutible. La
deficiencia de oxígeno inducida consciente y sistemáticamente, es un peligro para
la salud absolutamente deliberado y una contraindicación médica absoluta. En
medicina, una contraindicación médica absoluta significa que ese fármaco, esa
terapia, ese método o medida; no debe usarse y no se permite su uso. Para
coaccionar por la fuerza a toda una población a utilizar una contraindicación
médica absoluta, debe haber razones definidas y serias para ello y, éstas deben
ser presentadas a órganos interdisciplinarios e independientes competentes para
su verificación y autorización.
Si bien hay que niños que toleran la mascarilla con relativa facilidad, hay otros de
los que no se puede esperar que la usen en conciencia, especialmente cuando la
boca y la protección de la nariz en los niños más pequeños, no es necesaria;
además, encontramos testimonios de padres, profesores y médicos sobre
estigmatización, exclusión y comportamiento agresivo hacia los niños que no
usan mascarilla por razones psicológicas o médicas. El uso inadecuado de
mascarillas, que suele ser el caso de los niños, puede aumentar el riesgo de
propagación y transmisión de patógenos como consecuencia de una mayor
tendencia a poner sus dedos en su cara y, por lo tanto, puede ser peor que no
usar una mascarilla en algunos casos.
Si analizamos el espectro de síntomas de los informes de quejas por el uso de
mascarillas, los niños presentan en más del 66% una amplia variedad de ellos,
tanto en el plano físico (erupciones, dolores de cabeza, etc), como en el mental
(miedos, irritabilidad, etc), como en el intelectual (desórdenes de concentración).
Además de las deficiencias agudas de salud, en algunos casos, significativamente
experimentadas, los efectos a largo plazo en varias áreas de desarrollo como:
lenguaje, juegos, aprendizaje, comunicación, desarrollo sensoriomotor y empatía;
son difíciles de evaluar. Los frecuentemente reportados dolores de cabeza y
dificultades de concentración, deben ser profundamente estudiados por su
importancia para el desarrollo cognitivo del niño. La ocurrencia de efectos
secundarios en niños como consecuencia de llevar mascarilla, debe ser tenida en
cuenta muy seriamente y requiere de una clarificación precisa de las
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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