Informe Pandemia 241121.pdf


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El uso prolongado de mascarillas (>4 horas al día) favorece la
alcalinización facial y fomenta inadvertidamente la deshidratación, lo que
a su vez puede aumentar la ruptura de la barrera y el riesgo de infección
bacteriana. Los clínicos británicos han informado de que las mascarillas
aumentan los dolores de cabeza y la sudoración y disminuyen la precisión
cognitiva. A pesar del sesgo de las encuestas, estas secuelas están asociadas a
los errores médicos. Al oscurecer la comunicación no verbal, las mascarillas
interfieren en el aprendizaje social de los niños. Asimismo, las mascarillas
pueden distorsionar el discurso verbal y eliminar las señales visuales en
detrimento de las personas con pérdida de audición; los protectores faciales
transparentes mejoran la integración visual, pero hay una pérdida
correspondiente de la calidad del sonido. La investigación también descubrió que
los mandatos de mascarilla eran malos indicadores de la propagación del
Covid-19.
En resumen, los mandatos y el uso de la mascarilla fueron malos indicadores de
la propagación del Covid-19 en los Estados Unidos. El crecimiento de casos fue
independiente de los mandatos en las tasas bajas y altas de propagación en la
comunidad y el uso de la mascarilla no predijo el crecimiento de casos durante las
olas de verano u otoño-invierno. Los puntos fuertes del estudio incluyen el uso de
dos métricas de mascarilla para evaluar la asociación con las tasas de crecimiento
de Covid-19; la medición del crecimiento normalizado de casos en estados con y
sin mandato en momentos comparables para cuantificar el efecto probable de los
mandatos; y la disolución del efecto del uso de la mascarilla mediante el examen
del crecimiento de casos en estados con uso variable de la mascarilla.
En otro estudio, se realizó una revisión bibliográfica sobre la prevención de la
infección en el quirófano. Si bien se ha demostrado que los movimientos faciales
detrás de una mascarilla pueden aumentar la contaminación, no se ha
demostrado que llevar una mascarilla provoque mucha diferencia en la
contaminación del quirófano o que el número de bacterias
aerotransportadas pueden correlacionarse de alguna manera con una
infección. Parece que la contaminación mínima se puede lograr mejor sin usar
una mascarilla, pero operando en silencio. Cualquiera que sea su relación con
la contaminación, recuentos bacterianos, o con la diseminación de
fragmentos, no hay evidencia directa de que el uso de las mascarillas
reduzca la infección.
El metaanálisis de 65 estudios revela que las mascarillas inducen el
síndrome de agotamiento inducido por mascarillas (MIES). El estudio
profundiza en los daños del uso de mascarillas y se suma a un cuerpo
cada vez mayor de literatura biomédica sub-reportada, si no directamente
censurada y suprimida, que se ha acumulado y refuta la narrativa
ampliamente difundida de que las mascarillas son seguras y efectivas, y
que las recomendaciones para el uso de agencias como los CDC están
basadas en evidencia, lo que claramente no es así. Revela que existen
efectos adversos claros y científicamente demostrables para los
usuarios de mascarillas, tanto a nivel psicológico y social como
físico.
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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