Informe Pandemia 241121.pdf


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No solo se debe de analizar la capacidad de filtración frontal (a través del medio
filtrante), es tanto o más importante estudiar las filtraciones laterales (a través
del sellado facial) (y los diferentes factores que influyen en ambas), ya que en
esos casos el agente infeccioso no encontraría ninguna barrera. Como se
demuestra, pueden llegar a ser importantes:
Las pruebas estandarizadas suelen realizarse midiendo qué porcentaje de
partículas de 0.06 micrómetros (el tamaño típico de un virus) pasan a través de
una mascarilla cuando el flujo se fija en 85 litros por minuto, característico de una
respiración muy precipitada. Con las mascarillas quirúrgicas, las tasas varían
ampliamente: del 4 al 90%, debido sobre todo al paso del aire por los bordes de
la mascarilla. Otro tipo de dispositivo es el respirador protector. Estos reciben el
nombre genérico de FFP, por las siglas en inglés de “pieza facial filtrante”
(filtering facepiece), al que acompaña un número que indica el grado de filtrado.
Estos respiradores sí están diseñados para filtrar el aire y reducir el número de
partículas y gérmenes que inhala el portador. El nivel de protección ofrecido por
las mascarillas se establece considerando el porcentaje de partículas ambientales
que penetran dentro del dispositivo de protección. Existen dos vías de
penetración: (1) la infiltración a través del sellado facial de la mascarilla y (2) a
través del medio filtrante.
El objetivo principal de este estudio fue diferenciar el aporte proveniente de cada
una de estas dos vías para partículas cuyo tamaño oscila entre 0.03-1 μm en
condiciones de respiración reales. Así, mientras se realizaban pruebas de ajuste
convencionales, se evaluaron una mascarilla respiratoria autofiltrante N95 y una
mascarilla quirúrgica usada comúnmente en entornos de atención médica. Se
compararon los datos de penetración obtenidos en las evaluaciones realizadas con
sujetos humanos y con maniquíes para determinar los diferentes tamaños de
partículas, así como los patrones de respiración. El número de partículas que
penetra
mediante
infiltración
del
sellado
facial
de
la
mascarilla
autofiltrante/mascarilla quirúrgica probadas excedió ampliamente el número de
aquellas que lo hacen a través del filtro. Para la mascarilla autofiltrante N95, el
exceso fue (en promedio) de un orden de magnitud y se incrementó
notablemente al aumentar el tamaño de las partículas (p < 0.001):
aproximadamente 7 veces mayor para 0.04 μm, aproximadamente 10 veces
para 0.1 μm y aproximadamente 20 veces para 1 μm. En el caso de la mascarilla
quirúrgica, la tasa de infiltración a través del sellado facial de la misma con
respecto al filtro osciló entre 4.8 y 5.8 y no se vio significativamente afectada por
el tamaño de las partículas para la fracción del submicrómetro evaluado. El
movimiento facial/corporal tuvo un efecto pronunciado en el aporte relativo de las
dos vías de penetración. La intensidad de la respiración y las dimensiones faciales
mostraron alguna influencia (aunque limitada).
Un hueco del 2% del área de la mascarilla deja pasar el 50% del aire sin filtrar.
Las fugas aumentarán cuando más rápidamente respiremos, por ejemplo, cuando
hacemos ejercicio (más respiraciones/minuto). Si la mascarilla tiene fugas por el
diseño o porque la llevamos mal colocada, será mala, aunque el material sea
bueno. Recientemente se ha observado que las mascarillas con pequeñas fugas
(que en conjunto representan del 0.5 % al 2 % del área total de la mascarilla)
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

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