Informe Pandemia 241121.pdf


Vista previa del archivo PDF informe-pandemia-241121.pdf


Página 1...495 496 497498499625

Vista previa de texto


mortalidad a corto plazo para los pacientes. Así lo pone de manifiesto la
Asociación de Cardiología Intervencionista de la Sociedad Española de Cardiología
(ACISEC) en un reciente estudio. Según los resultados, a los 45 días, tras la
suspensión del procedimiento, había fallecido el 8 % de los pacientes que estaban
esperando una reparación percutánea de la válvula mitral. Esto es, la reparación
de la válvula que garantiza que la sangre del corazón siga fluyendo hacia
adelante. De igual forma pasó con el 4.9 % de los que estaban pendientes de un
implante percutáneo de la válvula aórtica (TAVI), que regula el flujo de sangre del
corazón a la aorta, el mayor vaso sanguíneo que transporta sangre rica en
oxígeno al cuerpo. Asimismo, el estudio indica que el 4.5 % también fallecieron a
la espera del cierre percutáneo de la orejuela izquierda (especie de saquito que
evita el estancamiento de sangre en la cavidad que recibe oxígeno de los
pulmones). Todos ellos se encontraban pendientes de ser sometidos a un
procedimiento diagnóstico o terapéutico a fecha del 14 de marzo, pero “dichos
procedimientos se cancelaron o retrasaron para reservar camas para los
pacientes con Covid-19″, explica el doctor Raúl Moreno, autor principal del
estudio y presidente de la Asociación de Cardiología Intervencionista de la SEC.
Se estima que unos 120 000 españoles sufren un ictus cada año, aunque un
tercio queda sin secuelas, cerca del 30% fallece. De hecho, los ictus son la
primera causa de mortalidad en las mujeres y la segunda en general, además de
la primera causa de discapacidad en España. En la primera ola, el descenso de
asistencia a hospitales por ictus descendió también drásticamente, se estima que
más de un 30%. La neuróloga y portavoz de la Sociedad Española de Neurología
(SEN) Mar Castellanos recuerda aquellos meses: “No acabábamos de ver la causa
pero parece que fue el miedo a acudir a los hospitales. Los que llegaban también
lo hacían más tarde y eso en el ictus es particularmente grave, porque la terapia
es tiempo-dependiente”. En los ictus cada minuto cuenta y un mayor tiempo
significa una menor eficacia, reducción de la mortalidad y la morbilidad. Aunque
la situación se fue normalizando en las olas posteriores, se ha podido ver
afectado el tratamiento de estos pacientes. “Algunas unidades de ictus, donde
deben ser atendidos estos pacientes, fueron reconvertidas para atender a
enfermos de Covid. Cuando el ictus es más grave, los pacientes pueden necesitar
ser intubados en UCI y en ese sentido también se puede haber visto afectado el
tratamiento a estos pacientes”. La pandemia también ha afectado al manejo de
esta enfermedad precisamente por la ralentización de la extensión de las
llamadas “Unidades de ictus”, cuya implantación lleva años aumentando en
nuestro país, también lo ha hecho la prevalencia de la enfermedad.
También preocupa que la pandemia haya podido afectar en algunos casos a los
procesos de rehabilitación que muchos de estos pacientes necesitan tras la fase
aguda del ictus, así como al seguimiento de pacientes de riesgo que necesitan
terapias preventivas. Muchos de ellos son pacientes que han podido tener
episodios de ictus minor (episodios con síntomas leves) y que se convierten en
pacientes de riesgo para otro episodio.
Los enfermos de alzheimer han estado entre los grandes damnificados por la
pandemia. En primer lugar, porque en un gran porcentaje viven en residencias y
según los datos que maneja el neurólogo e investigador de la Fundación CIEN,
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved

Página 477