Informe Pandemia 241121.pdf

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El SARS-CoV-2, supuestamente, es un virus particularmente complejo, que tiene
un genoma de ARN dos veces y media más largo que el del virus de la influenza.
Sin embargo, independientemente de los posibles sistemas para controlar la
integridad de la posible replicación viral, cuanto más largo sea el genoma, mayor
será su riesgo de mutación. Por tanto, es muy poco probable que una vacuna
contra Covid-19 sea la solución contra Covid-19 (56).
Varios medios de comunicación en el mundo han publicado simultáneamente una
historia alegando que las personas no vacunadas están arriesgando su propia
salud y se convertirán en posibles fábricas de variantes del coronavirus. De
manera similar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró recientemente
que “cuanto más permitimos que el virus se propague, más oportunidades tiene
el virus de cambiar”. Esto en sí mismo es un escándalo dado que las “vacunas”
utilizan una tecnología completamente nueva, cuya eficacia se ha demostrado
que es muy baja, cuyos efectos a corto plazo ya se están viendo y para las que
no existen datos a medio y largo plazo. De hecho, en un estudio realizado en
Israel, se señala que "los médicos deben tener un alto nivel de sospecha de los
síntomas notificados y evitar descartar las quejas relacionadas con la “vacuna”
hasta que se confirme otro motivo” (57).
Uno de los enfoques de mayor sentido común para revisar los datos de Covid-19,
en medio del brote de la variante Delta, es observar el porcentaje de personas
vacunadas en una población regional, y luego mirar el porcentaje de personas
vacunadas en el hospital con síntomas "relacionados con Covid". Si la enfermedad
Covid es lo suficientemente grave como para requerir hospitalización, entonces el
paciente debe estar grave o gravemente enfermo. Una revisión de las
poblaciones/hospitalizaciones del área de Los Ángeles y San Francisco, California,
mostró previamente que el porcentaje de pacientes de Covid-19 hospitalizados
con la “vacuna” es idéntico al porcentaje de personas “vacunadas” en la población
atendida por el hospital (58). Los mismos resultados se reflejaron en las
estadísticas publicadas por la Salud pública escocesa, el porcentaje de personas
vacunadas hospitalizadas es idéntico al porcentaje de personas “vacunadas” en la
población atendida (59). Por tanto, la “vacuna” no proporciona ningún
beneficio con una enfermedad Covid-19 lo suficientemente grave como
para requerir hospitalización.
Un estudio basado en un modelo matemático, simula cómo las tasas de
“vacunación” y la tasa de transmisión viral influyen en las variantes del SARSCoV-2. Descubrieron que se puede desarrollar el peor de los casos cuando
un gran porcentaje de la población está “vacunada”, pero la transmisión
viral sigue siendo alta, como lo es ahora. Esto representa el escenario
principal para el desarrollo de cepas mutantes resistentes. Como se señala
en el estudio:
“… [Un] resultado contradictorio de nuestro análisis es que el mayor riesgo de
establecimiento de cepas resistentes ocurre cuando una gran fracción de la
población ya ha sido vacunada pero la transmisión no está controlada. Se han
llegado a conclusiones similares en un modelo SIR de la pandemia en curso y un
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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