Informe Pandemia 241121.pdf

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contra Covid-19, con hallazgos de troponina sérica elevada, un ECG
anormal y una resonancia magnética cardíaca anormal; Síndrome de
Guillain Barré, y coagulopatías. Estos efectos no fueron observados en los
ensayos clínicos previos, como así tampoco era conocido el efecto dañino
que posee por sí sola la proteína espiga, en ausencia de virus, a nivel
vascular y mitocondrial, ni su posible biodistribución por todo el
organismo.
Un estudio interno de Pfizer, demuestra que el ARNm de la “vacuna” se
biodistribuye rápidamente, logrando altas concentraciones en cerebro,
pulmones, hígado, bazo y ovarios, entre otros. Definitivamente no
permanece el ARNm de la vacuna en el sitio de inoculación ni en los
nódulos linfáticos cercanos, lo cual, ayuda a entender los efectos
adversos sistémicos que han ocurrido en un porcentaje de las personas
inoculadas. Sin embargo, no permite responder la pregunta de cuánto tiempo
permanece el ARNm “vacunal” en el organismo porque no investigaron más allá
de 96 horas post-vacuna.
Un estudio de Bahl y colaboradores de 2017, así como uno de He y colaboradores
de 2020, muestran evidencia de que, efectivamente, el ARNm exógeno
(sea de una vacuna o de terapia génica) no se queda en el sitio de
inoculación luego de su administración. A diferencia del estudio de Bahl y
colaboradores, que administraron la vacuna de forma intramuscular, en el caso
del estudio de He y colaboradores, la administración fue intravenosa. En ambos
casos, el ARNm exógeno se biodistribuyó rápidamente a diversos tejidos.
Otro estudio de 2008, que analizó la biodistribución de una vacuna de ADN (a
diferencia de las vacunas de ARN, primero necesita llegar al núcleo donde se lleva
a cabo la transcripción a ARNm) encontró que el ARNm generado queda viable
por al menos 7 días. No sería válido simplemente hacer la inferencia para decir
que entonces el ARNm de las “vacunas” de Pfizer y Moderna, o el ARNm ya
transcrito de las “vacunas” vectorizadas también durará una semana. Se requiere
hacer esos estudios. Uno de los comentarios que más se escucha de
quienes subestiman la duración del ARNm vacunal, es que es degradado
rápidamente, pero eso no es cierto. Efectivamente, en condiciones naturales
el ARNm foráneo se enfrenta a respuestas innatas dentro de la célula, lo
que limita su viabilidad y acaba por destruirlo. Sin embargo, las
“vacunas” de Pfizer y Moderna modificaron algunas de las bases
nucleotídicas (las letras que conforman al ARNm), cambiando la uridina
por pseudouridina e incluyendo 5-metil-citidina. Esto evita que se activen
las respuestas innatas de las células, permitiendo que el ARNm de la
“vacuna” permanezca más tiempo.
Estos hallazgos científicos, generan incertidumbre acerca de los efectos
inesperados a mediano y largo plazo derivados de la permanencia del
antígeno vacunal en el plasma y de posibles reacciones inmunitarias
cruzadas con órganos y tejidos, que puedan desencadenar la aparición de
autoinmunidad. Debido a que son “vacunas” que se encuentran en fase
experimental, debería evitarse la inoculación en los niños, por principio
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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