Informe Pandemia 241121.pdf

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“Siempre recordaré este agosto, como el verano que cambio mi vida. Después de
31 días dejo atrás el hospital y muchas cosas más que se quedan ahí. Salgo con
más ganas de vivir que nunca, y con un marcapasos. La ‘vacuna’ contra la Covid,
me provocó una miocarditis que afectó a la conducción eléctrica de mi corazón.
Aunque mejoré con los días, no lo suficiente para hacer una vida normal”. Es el
testimonio de una joven que ha publicado en su cuenta de Instagram todo lo que
padeció tras ser inoculada con la “vacuna” contra la Covid-19. Ha tenido que
tener una intervención quirúrgica por la gravedad de los efectos adversos que
padeció.
Un estudio reciente encontró que la anafilaxia después de la “vacunación” con
Covid-19 ocurrió a una tasa de 2.47 por cada 10 000 “vacunaciones”. Este evento
adverso grave es el más obvio de todos y debe ser informado por ley. Los CDC
sostienen que “la anafilaxia después de la “vacunación” contra la Covid-19 es
poco común” y ocurre aproximadamente solo una vez por cada dos a cinco
millones de personas que reciben la “vacuna”. Este informe entra en conflicto con
el estudio de Brigham, que encuentra que la anafilaxia ocurre de 50 a 120 veces
más a menudo de lo que informan VAERS y los CDC. Como mencioné
anteriormente, un artículo de 2020 publicado en Vaccine concluye que los eventos
adversos graves posteriores a la vacunación no se notifican en un factor de 8.3.
En 2021, hay algunos eventos adversos graves que se informan a una tasa que
es más de 8.3 veces mayor que en años anteriores. Los CDC y la FDA ignoran
estas tasas. Por ejemplo, en años anteriores de informes de lesiones por vacunas,
se registró un promedio de solo 1,4 casos de embolia pulmonar después de la
vacunación. En 2021, se ha informado de embolia pulmonar 1131 veces.
En otro estudio firmado por el franco-israelí Steve Ohana y la genetista británica
Alexandra Henrion Caude; cito literalmente: "Mi nueva investigación con
Alexandra revela un pico en el exceso de mortalidad entre los adultos jóvenes
israelíes (de 20 a 49 años) en febrero-marzo de 2021. Este pico coincide con el
comienzo de la campaña de ‘vacunación’ en Israel”. Una explicación de este
exceso de mortalidad causada por Covid-19 nos parece poco realista dada la
inconsistencia observada desde febrero de 2021 entre las muertes por Covid y el
exceso de mortalidad en adultos jóvenes. Otros dos países que se han
“vacunado” masivamente (Reino Unido y Hungría) están experimentando
un fenómeno comparable, que no se observa en promedio en un grupo de
23 países europeos que han ‘vacunado’ de manera más moderada. A nivel
médico, fuentes recientes establecen el vínculo entre miocarditis y adultos
jóvenes. Por otro lado, se observó un aumento del 20-30% en el paro cardíaco en
adultos jóvenes israelíes en enero-mayo de 2021 (frente a 2019/2020). Este
cúmulo de observaciones debería conducir a nuestro juicio a frenar la
campaña de “vacunación” mientras se aclara el origen del exceso de
mortalidad de adultos jóvenes en países que han vacunado masivamente
a su población contra el Covid-19”.
Un reciente estudio, que realiza una revisión de los datos de los ensayos clínicos
de las “vacunas” Covid-19 concluye que no hay datos científicos que
demuestren que las “vacunas” puedan mejorar la salud de la población.
No sólo eso, el informe dice que los datos parecen apuntar en la dirección
ESTUDIO DE LA PANDEMIA
Dr. Sergio J. Pérez Olivero (C) Copyright (24/11/21) All Rights Reserved
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